Dura réplica de Kirchner a la SIP
La SIP difundió aquí un documento crítico sobre la situación de la prensa en la Argentina, donde advirtió sobre el «desprecio del Gobierno» por el periodismo y cuestionó la forma de distribuir la publicidad oficial.
Una delegación que entre otros integra el uruguayo Danilo Arbilla, tuvo un duro diálogo con el jefe de gabinete, Alberto Fernández. La SIP no fue muy prolija en la recolección de datos. Por caso, el documento critica la actitud oficial frente a los corresponsales extranjeros y sobre un no conocido proyecto limitativo para sus actividades.
Eduardo Esteban, presidente de la Asociación de Corresponsales Extranjeros (ACE) le dijo a LA REPUBLICA que esa organización en ningún momento fue consultada por la SIP.
Kirchner dijo que el documento difundido por la SIP «está emparentado con el doctor (Claudio) Escribano (subdirector del diario La Nación), quien tanto se ocupó por la libertad de prensa durante la pasada dictadura, y por los periodistas desaparecidos…».
Fue una humorada: Escribano calló las violaciones a los derechos humanos en esos tiempos y una de las víctimas del periodismo, el fallecido Jacobo Timmerman, le dijo en un cónclave de la SIP donde aquel periodista defendió al gobierno dictatorial, : «Claudio, no te pidieron tanto» (los militares).
Pero es verdad que más tarde Escribano reconoció sus yerros. Kirchner dijo que la SIP está » preocupada por ver cómo se van a distribuir los fondos (por la publicidad) y dice que hay que darlos a los medios que son más grandes», señaló irónicamente Kirchner, quien agregó, en el mismo tono sarcástico: «Eliminemos entonces el pensamiento de los grupos más chicos de prensa» porque según la SIP, la publicidad se debe distribuir «de acuerdo a la capacidad de venta» de los medios.
El dardo es extensivo también al semanario «Noticias» que no recibe avisos oficiales, porque, dice Alberto Fernández, es una publicación de extorsión. En cambio, se dice, que el diario «Página 12″ tiene publicidad oficial no acorde a su tiraje. El diario en general, respalda a Kirchner.
El presidente dijo el martes, al inaugurar las sesiones ordinarias del Parlamento, que el gobierno gasta en publicidad 100 millones de pesos pero las concesionarias de los servicios públicos mil millones, con lo que quiso subrayar porqué algunas publicaciones lo hostigan. Un dólar se compra por 2,94 pesos.
Kirchner se enoja pero no castiga
En rigor, el presidente es muchas veces poco tolerante con algunos editorialistas, o por la forma en que los grandes diarios, es decir «La Nación» y «Clarín», definen la prioridad de los temas. Es sabido que varios conocidos periodistas han recibido más de una vez un telefonazo. Pero es verdad también que el presidente no ha dejado de recibirlos personalmente en la Casa de Gobierno, ni les ha negado información.
Es diferente la situación del periodista de calle, para llegar a acceder a fuentes confiables, y las penurias son mayores para muchos corresponsales del exterior. A propósito de éstos, el estudio de algunas normas que la SIP criticó, pero sobre bases de distorsión, están vinculadas a la Cumbre de Mar del Plata, donde concurrirá en noviembre el presidente George Bush, y que ha movido a los norteamericanos a pedir seguridades sobre qué medios de prensa y qué personas cubrirán el evento.
¿No hay libertad de prensa en la Argentina? Eso no se puede sostener, pero hay puntos negros en cuanto acceso a la información e intolerancia en varias provincias, gobernadas con estilo semi feudal.
Para responderle a la SIP Kirchner utilizó la tribuna de la Casa Rosada, donde entregó formalmente a la unidad fiscal que queda a cargo de la pesquisa sobre el atentado a la AMIA, una serie de carpetas con documentación de la SIDE (inteligencia), sobre el ataque.
Y adelantó en parte el mea culpa que el Estado asumirá hoy ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por la mala investigación judicial del atentado.
Afirmó que durante mucho tiempo, hubo en la Argentina un Estado que «no supo o no quiso resolver» el atentado o bien, «lo encubrió».
Esa búsqueda de una respuesta sobre los responsables del ataque, tras el largo y frustrado paso del juez Juan José Galeano por la causa, quedó a cargo de los fiscales Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos.
Ambos encabezan la nueva fiscalía antiterrorista creada a fines del año pasado por la Procuración General de la Nación, para dedicarse, específicamente, no sólo al atentado de 1994 a la AMIA sino también al que tuvo como blanco la Embajada de Israel, dos años antes.
Esa Unidad, acusó judicialmente al ex presidente, Carlos Menem, por el mismo asunto, aunque todavía no hubo novedades al respecto. *
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