Raúl Cubas dijo que coincide con la hipótesis que maneja el presidente colombiano Alvaro Uribe

Ex presidente paraguayo no duda de que las FARC ayudaron a secuestrar a su hija

«Entiendo que el intercambio de correo (electrónico con su par colombiano) no habrá sido una relación meramente social y además, si el presidente de Colombia lo dice, yo no tengo por qué dudar», subrayó Cubas en una conferencia de prensa ayer jueves.

Cubas se refería a las evidencias divulgadas por la policía paraguaya sobre los supuestos contactos mantenidos entre el paraguayo sindicado como jefe de la banda que secuestró a la víctima, el detenido Osmar Martínez, y el llamado «canciller» de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda, preso desde diciembre en una cárcel de Cúcuta (Colombia).

No obstante, Cubas (1998/99) reafirmó ayer jueves que el secuestro de su hija fue extorsivo. «Si pensaron en usar ese dinero para fines políticos es una cosa que yo no puedo evaluar», pero precisó que el partido al que se adjudica el plagio «ni existía cuando yo era Presidente».

El fiscal general de Paraguay, Oscar Latorre, reveló que Martínez y Granda se encontraron en julio de 2004 en Caracas, donde el colombiano permanecía exiliado.

Cecilia Cubas, de 32 años, fue encontrada muerta y enterrada en un túnel abierto en una vivienda de las afueras de Asunción el pasado miércoles. El plagio ocurrió el 21 de setiembre de 2004. El destino de la mujer, que estuvo 148 días desaparecida, causó gran impacto en la población y el presidente Nicanor Duarte se vio forzado a realizar una purga masiva en los cuadros policiales por sospechas de omisión, negligencia o participación en el hecho atribuido a militantes del izquierdista partido Patria Libre. El ex presidente y padre de Cecilia visitó el jueves al presidente Nicanor Duarte para prestarle su apoyo en medio de duras críticas de la oposición a la «limpieza» que ordenó en la policía y que afectó a 52 jefes.

El presidente Duarte reiteró hoy que «la investigación va a seguir hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga», en explícita alusión a miembros de sus fuerzas de seguridad dentro de la cual se sospecha que se esconde una policía política paralela, especializada en la extorsión para obtener réditos económicos y políticos. *

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