Aún quedan por limar algunas asperezas

Bush alivió tensiones con Europa

Si bien es cierto que Bush parece haber logrado algunos modestos progresos en su intento de aplacar la ira de los europeos por la invasión de Irak en 2003, lo cierto es que también sufrió algunas nuevas fricciones a causa de las ventas de armas europeas a China y a su forma de manejarse respecto al supuesto programa iraní de armas nucleares.

Jeremy Shapiro, especialista europeo de la Brookings Institution, observó que Bush «se planteó objetivos poco ambiciosos y los cumplió», al reducir el clima hostil causado por la invasión a Irak y promover el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre Europa y Estados Unidos.

Pero Shapiro precisó que ninguno de los dos lados se mostró inclinado a asumir mayores compromisos en relación a las discrepancias fundamentales. «No creo que haya habido grandes cambios en los temas realmente importantes que dividían a Europa y Estados Unidos», dijo a la AFP.

El presidente estadounidense, en su primer viaje al exterior desde el comienzo de su segundo período de gobierno, ratificó a sus aliados su apoyo a una Europa fuerte y unida y se alineó junto con los europeos en la búsqueda de una solución al conflicto de Medio Oriente.

En compensación, Bush logró el apoyo de cada uno de sus 25 socios en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes, con miras a que éstas reemplacen a las tropas estadounidenses.

Por más que las promesas de los europeos proporcionaron una oportuna cobertura política a la operación estadounidense, lo cierto es que la contribución de algunos países será poco más que simbólica, puesto que países como Francia y Alemania, entre otros, todavía se niegan a enviar instructores militares a Irak.

Cuando Bush salió de Bruselas todavía resonaban en sus oídos las demandas de Francia y Alemania sobre la necesidad de reformular el diálogo transatlántico para contemplar a una Europa que se muestra cada vez más fuerte.

Si bien los líderes de ambos lados del Atlántico parecen deseosos de dejar atrás sus diferencias sobre Irak, no faltan los temas que pueden proporcionar una nueva base para poner a prueba los objetivos de las potencias de ambas márgenes del Atlántico.

Por otra parte, han surgido tensiones en las negociaciones con Francia, Alemania y el Reino Unido para disuadir a Irán de sus supuestas ambiciones nucleares. Funcionarios estadounidenses se han mostrado abiertamente escépticos al respecto y buscan llevar el tema al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. *

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