Se intensifica la pulseada entre oposición y gobierno pro sirio de Líbano

La pulseada entre la oposición libanesa, que exige un «levantamiento por la independencia», y el gobierno pro sirio, que la acusa de fomentar un golpe de Estado, se intensifica a dos días de una reunión crucial entre los presidentes de Estados Unidos y Francia sobre el Líbano y Siria.

Cinco días después del asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, en pleno corazón de Beirut, Líbano está frente a lo desconocido mientras la oposición reclama alto y fuerte un «gobierno de transición» para preparar las elecciones de la primavera (boreal).

El diputado y líder de la oposición Walid Jumblatt lanzó una violenta diatriba contra el poder, y su aliado Marwan Hamadé, también diputado, acusó por el atentado a «la gestapo líbano-siria».

«Las movilizaciones populares espontáneas en la calle desde el atentado alientan a la oposición en su reclamo de ver caer el actual gobierno pro sirio», dice el politólogo Samir Kassir.

Según Kassir, esta movilización va a tomar «un carácter más político», con el llamado, el viernes pasado, de las diversas tendencias de la oposición a un «levantamiento democrático y pacífico por la independencia».

Otro analista, Joseph Bahut, expresó por su parte su «escepticismo sobre la unidad de la oposición».

El sábado, organizaciones estudiantiles de los partidos de la oposición llamaron a una manifestaciónn en Beirut, el lunes, en el lugar del atentado, para afirmar su adhesión a las demandas de la oposición.

Pero el ministro del Interior, Soleiman Frangié, advirtió claramente a la oposición que el Estado no se quedaría con los brazos cruzados en caso de «disturbios públicos» bajo el pretexto de un «levantamiento por la independencia».

Por su parte, el jefe del Hezbolá chiíta pro sirio, Hassan Nasralá, amenazó abiertamente con reaccionar si la oposición persistía en querer salir a la calle y rechazar el diálogo.

La comunidad chiíta fue la menos presente en la calle tras el asesinato, mientras que miles de cristianos, drusos y sunitas hicieron sentir su voz.

El patriarca maronita Nasralá Sfeir, personalidad central en torno de la cual se reúne la oposición cristiana, lanzó por su parte un llamado a la «calma y a la razón en esta peligrosa etapa», criticando las posiciones extremistas. *

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