La diplomacia se pone en marcha para resolver la crisis nuclear norcoreana
Una semana después de que Corea del Norte afirmara tener la bomba atómica, la diplomacia puso en marcha todos sus recursos para lograr que la dictadura de Kim Jong Il regrese a la mesa de negociaciones sobre su programa nuclear en Pekín.
Los representantes estadounidense y surcoreano en las conversaciones a seis bandas sobre el expediente nuclear surcoreano llegaron ayer jueves a Pekín para intentar impulsar un proceso que lleva ocho meses en punto muerto.
Cristopher Hill, embajador de Estados Unidos en Corea del Sur, y el viceministro surcoreano de Relaciones Exteriores, Song Min-Soon, se entrevistaron por separado con el jefe de la diplomacia china, Li Zhaoxing, y su homólogo en las conversaciones, Wu Dawei.
«Todas las partes deben dar muestras de paciencia y flexibilidad para encontrar una solución aceptable para todos», declaró ayer jueves el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Kong Quan, sin comentar las preocupantes declaraciones de su vecino.
Corea del Sur descarta adoptar sanciones contra su vecino del norte, que el 10 de febrero anunció oficialmente que poseía la bomba atómica, una afirmación que no se puede verificar.
Pyongyang, que al mismo tiempo reiteró su negativa a negociar debido a la «política hostil de Estados Unidos», no ha efectuado nunca un ensayo.
Seúl prefiere la opción diplomática al enfrentamiento, alegando que China sigue siendo el aliado más próximo del Estado estalinista. «Corea del Sur y Estados Unidos están de acuerdo en que el papel de China es crucial» para resolver negociadamente la situación. *
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