Presiones del Banco Mundial por deuda y tarifas
El canje de la deuda llegó ya al 38% de aceptación y resta que entren a jugar aún los grandes fondos de inversión. Compraron en los últimos días muchos bonos a pequeños ahorristas porque ven un negocio y se supone que no apostarán hasta los últimos días, a la espera de encontrar la fórmula más feliz.
Por lo que se escribe aquí y afuera ya podría considerar como seguro un piso del 70% de aceptación aunque desde el gobierno, el presidente y su ministro de Economía no cambiaron lo que plantearon al lanzar el canje: con el 50% se sale del default, dijeron. Se verá el mes próximo con los datos chequeados, pese a que el último día para el canje es el 25 de febrero, y se afirmó que no habrá prórroga.
Ahora bien, como subraya ayer La Nación «la salida oficial del país, del default, será siempre una decisión política, que no la tomará ni siquiera el Fondo. Recaerá definitivamente en el núcleo duro de la economía mundial, el G-7, el grupo que reúne a las siete naciones más desarrolladas del mundo».
¿Cómo están las cosas con esos países? Por lo pronto, el canciller Rafael Bielsa suspendió un viaje a Roma para abordar el tema de los bonistas: allí hay más de 450 mil personas afectadas y es inminente el arribo de una misión de parlamentarios para ver cómo se sale del lío.
El gobierno de Néstor Kirchner mantiene un contencioso político con la administración de Silvio Berlusconi; Italia es miembro del G-7 y el jefe de su gobierno es uno de los aliados más cercanos de George W. Bush. ¿Entonces?
Entonces todos piensan que en Washington está la clave. Días atrás anduvo por allí el vicepresidente Daniel, quien se entrevistó con Dick Chaney, que trabaja de lo mismo, en la Casa Blanca. ¿Temas?: muchos de interés de los norteamericanos, aunque sobre Venezuela (y Cuba) no coinciden. Pero Scioli oyó de apoyo norteamericano para dar un «final feliz» a esto del default.
Quedarán, no sabemos hoy cuánto, remanentes de tozudos, por caso, los llamados «fondos buitres» y para ellos quedará abierta la vía judicial que por ahora dentro de EE.UU. no ha podido ser un elemento de presión contundente.
Así las cosas, los bonistas extranjeros están a punto de probar la estrategia de las compañías privatizadas contra la Argentina: llevarán su causa a la corte arbitral del Banco Mundial, más conocida por su sigla en español Ciadi.
El Ciadi -Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones-, fue establecido en 1966, pero en la Argentina comenzó a ser noticia después de la convertibilidad, cuando gran número de empresas extranjeras comenzaron a llevar allí sus reclamos, entre otras cosas, por la pesificación de contratos. Actualmente hay 34 juicios en curso, pero hay todavía muchas más demandas, que aún no han llegado a mayores.
Hay demandas presentadas o en curso, de las empresas privatizadas por más de 18 mil millones de dólares. Solo telefónica litigaría por 2.800 millones de verdes, pero ayer La Nación sostiene que esa cifra no es real.
Puede ser, pero hay fallos a salir del Ciadi y sólo notificarse de cada uno de ellos, ha dicho el procurador (el jefe de los abogados del Estado), cuesta medio millón de dólares.
¿Es una secuela inevitable del default porque la devaluación que le siguió trastocó contratos, pero también salarios?
Hay cierto aroma a que es un instrumento de presión de las privatizadas con complicidad del Banco Mundial. A estar atentos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad