Irán y Corea del Norte desafían cada vez más a EEUU

El "eje del mal" atormenta más que nunca a Bush

Catalogados junto al Irak de Saddam Hussein como miembros del «eje del mal», Irán y Corea del Norte siguen siendo objeto de una dura retórica por parte del gobierno de George W. Bush, que ahora los considera como países donde reina la «tiranía».

El temor a que estos dos países amenacen a Estados Unidos y a sus aliados con armas de destrucción masivas o suministren productos nucleares a las redes terroristas, es ahora, más que nunca, una verdadera pesadilla para Washington.

Corea del Norte acaba de rechazar las negociaciones multilaterales sobre su programa nuclear y afirma que desea reforzar su potencial atómico en respuesta a la actitud «hostil» de los estadounidenses.

Irán está comprometido en delicadas transacciones con Francia, Alemania y Gran Bretaña para lograr que abandone toda ambición nuclear militar. Pero Estados Unidos no esconde su profundo escepticismo sobre las posibilidades de éxito de estas conversaciones.

Para Ivo Daalder, especialista en política exterior en el instituto Brookings, la dura retórica hacia estos regímenes no hace sino esconder la dificultad de Estados Unidos para encontrar soluciones concretas.

«Washington piensa que en los dos casos el peligro nuclear sólo podrá ser descartado si se cambia de régimen.

El problema es que en la práctica no hay una verdadera estrategia para lograrlo», estimó.

El gobierno estadounidense reiteró que privilegia una solución pacífica para conjurar el peligro que representan los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, antes que cualquier opción militar.

Sin embargo, hay notorias diferencias en las tácticas para abordar al régimen estalinista de Kim Jong-Il, sospechoso de poseer la bomba atómica, y al poder religioso iraní, acusado de buscar fabricarla.

«Hay dos contextos diferentes, dos países diferentes, dos dinámicas diferentes», destacó un portavoz del departamento de Estado estadounidense, Adam Ereli.

La flamante secretaria de Estado Condoleezza Rice también subrayó las diferencias entre los dos casos, al realizar declaraciones durante su gira europea.

El diálogo con Corea del Norte es un «proceso multilateral y esas cosas llevan tiempo», destacó Rice, y llamó nuevamente a Pyongyang a regresar a la mesa de negociaciones con Estados Unidos, China, Corea del Sur, Japón y Rusia.

En cambio, calificó el asunto nuclear iraní como un tema «urgente», al mencionar especialmente el hecho de que «Irán, por su respaldo a los grupos terroristas, amenaza directamente los esfuerzos de paz en Medio Oriente».

Mientras se consideran que son ínfimas las oportunidades de derrocar el régimen de hierro de Corea del Norte, la situación es distinta en relación a Irán, donde los funcionarios estadounidenses han puesto sus esperanzas en una posible sublevación popular.

«El gobierno de Bush, al igual que el gobierno de (el ex presidente Bill) Clinton, llegó a la conclusión de que una opción militar en Corea del Norte es simplemente inviable», estimó Rose Gottemoeller, especialista en desarme de la fundación Carnegie.

Sin embargo para Irán, la administración estadounidense dejó entender que apoyaría eventualmente «un cambio de régimen y una acción militar» para aumentar la presión, destacó la especialista. *

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