Argentina: luego de 20 horas de motín, los reclusos se rindieron
«El penal está controlado, el ciento por ciento de los reclusos ha depuesto su actitud», afirmó Jorge Rodríguez, jefe de la Policía provincial al salir del Penal San Martín de Córdoba (700 Km al oeste de Buenos Aires) donde unos 1.800 reclusos mantuvieron en vilo a las autoridades desde la tarde del jueves.
El jefe policial dijo que «no quedan rebeldes, se han liberado a los rehenes y recuperado todo el armamento», pero advirtió que «resta realizar una minuciosa requisa» del penal a la que los reclusos aceptaron someterse, indicó.
«La misión está cumplida en un 90%, el 10% restante corresponde a la requisa de todos los techos del edificio y entonces podremos dar el resultado final. Todavía no sabemos qué podemos encontrar», admitió Rodríguez.
Según el jefe policial las autoridades acordaron con los amotinados anular un reciente endurecimiento en el régimen de visitas, disparador de la revuelta que comenzó el jueves cuando más de medio centenar de familiares, entre ellos mujeres y niños, se hallaban de visita.
Oficialmente se informó de ocho muertos, un policía, dos guardianes y cinco reclusos. Rodríguez dijo además que hay nueve uniformados heridos de bala, algunos en grave estado, y otros trece fueron atendidos con lesiones por impactos de piedras.
Durante todo el motín las autoridades desplegaron alrededor del presidio un gigantesco dispositivo de seguridad que incluyó alrededor de un millar de efectivos, entre los cuales unidades de elite.
Los reclusos comenzaron a liberar a los rehenes poco después del mediodía de este viernes, y algunos fueron evacuados en ambulancias, al parecer conmocionados pero sin heridas visibles.
El momento de mayor violencia se vivió la noche del jueves cuando un grupo de reclusos armados intentó fugarse en camión que estrellaron contra un árbol, lo que derivó en un enfrentamiento en el que murieron dos reclusos y un policía, mientras 14 presos fueron recapturados.
Escenas espeluznantes se vivieron cuando amotinados encaramados en los techos amenazaron con arrojar al vacío a algunos carceleros rehenes, mientras a uno de ellos le hacían cortes en brazos y piernas.
El motín se agravó cuando los presos se apoderaron de las armas de los carceleros que sometieron, alguna de las cuales exhibieron y presumiblemente emplearon desde sus posiciones en los techos.
Las autoridades conformaron un Comité de Crisis, a la cabeza del fiscal general de la provincia, Gustavo Vidal Lescano, de la que formaban parte autoridades penitenciarias y el capellán de la cárcel quienes negociaron con los amotinados durante toda la noche para superar la situación.
El alcalde de Córdoba, Luis Juez, admitió que el penal es establecimiento «viejo y totalmente colapsado», enclavado en una zona densamente poblada en la que los vecinos permanecieron encerrados en sus casas por recomendación de las autoridades.
El gobernador de la provincia, José de la Sota, había rechazado el viernes los reclamos de indultos o reducción de condenas de los presos amotinados, mediante un comunicado oficial.
«Frente a las exigencias planteadas por un grupo de delincuentes y criminales condenados a cadena o reclusión perpetua, que para deponer su ilícita actitud pretende obtener decretos de indulto o reducción de condena, el Gobierno de Córdoba ratifica que no dictará ninguna de estas medidas». *
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