Encuentro secreto de Kirchner con canciller Pérez Roque, en fugaz visita

Argentina no condenará a Cuba en Ginebra

Esto lo anticipo ante los senadores nacionales, el nuevo embajador argentino ante La Habana, Darío Alessandro, con lo que despeja una duda que había instalado, aunque oficiosamente, el canciller Rafael Bielsa, cuando se enredaron las diferencias entre los dos países a propósito del pedido de la médica cubana Hilda Molina de viajar a Argentina para visitar a hijo y nietos que viven aquí, pero no logra el visado de salida del gobierno cubano.

Alessandro, con todo, dijo también en la Cámara alta antes de que se aprobara su diploma como embajador, que procurará resolver el caso de la doctora Molina, caso que no solo enredó las relaciones bilaterales sino que generó una crisis no pequeña en el Palacio San Martín y el relevo del embajador en La Habana, Abraham Taleb.

Esta ratificación de no condena a Cuba en Ginebra, asiento de la comisión sobre Derechos Humanos, es contemporánea a la sigilosa visita que por horas hizo aquí, entre la noche del domingo y el lunes, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque quien se reunió en el mayor de los secretos con el presidente Néstor Kirchner.

Desde hace rato, sobre todo después del caso Molina, lo central de las relaciones entre los dos países lo maneja directamente Kirchner a través del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

Por lo que transcendió en ese encuentro los asuntos abordados fueron el voto argentino en Ginebra y sobre todo, fue portador de un mensaje de Castro sobre la situación entablada entre Colombia y Venezuela por el secuestro en Caracas del «canciller » de las FARC, Rodrigo Granda.

Todo habría quedado guardado con siete llaves pero Pérez Roque cenó con el presidente venezolano Hugo Chávez y este, caribeño al fin, reveló esa comida en su encuentro con intelectuales argentinos el martes.

La tensión entre Venezuela y Colombia y el papel de Fidel

El canciller Rafael Bielsa se encontraba en Cartagena de Indias, Colombia, en actividades académicas pero además mantuvo una reunión bilateral con el Presidente colombiano, Alvaro Uribe que acabó con un encuentro a solas –a pedido del colombiano– cuyo contenido las fuentes consultadas mantuvieron en secreto.

Hay más: flota sin confirmarse aún la posibilidad de que Castro visite nuevamente Argentina, a fines de febrero en escala a la asunción de Tabaré Vázquez donde participará como invitado.

Que venga o que no, tendrá sin duda lecturas muy politizadas por la riña por el caso Molina; o si se quiere Quiñones, que es el apellido del hijo de un médico que vive en la Argentina, casado con una nacional y con dos hijos.

Respecto de la disputa entre Colombia y Venezuela, hasta ahora Buenos Aires ha dicho que su contribución activa se haría en el marco amplio del Grupo Río, del que ahora tiene la presidencia pro tempore. Pero el Gobierno mantuvo hasta ahora un perfil muy bajo frente a un problema tan complejo, que prefiere que Brasil tenga la batuta.

Pero es Fidel quien está jugado el rol de mediador eficaz. En Porto Alegre, el propio Chávez habría comentado también que Uribe pidió a Castro que acercara posiciones con Venezuela. Pérez Roqué visitó primero Bogotá y luego en Caracas.

El jueves el cubano se despedía de Brasilia donde estuvo de manera oficial y notoria en reunión con Lula no como hizo en Buenos Aires y donde respaldó la petición sobre la banca permanente en el Consejo de Seguridad para Brasil ante su eventual ampliación. Argentina quiere ese sitio sea compartido. *

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