La rebelión llama a la unión de las "fuerzas populares" en Nepal
Los diez miembros del nuevo gabinete, que estará dirigido por el propio soberano e incluye un miembro del Partido Comunista, prestaron juramento durante una breve ceremonia.
La investidura coincidió con el llamamiento de Prachanda, líder de la rebelión maoísta en Nepal, a la unión de las «fuerzas populares» para oponerse al decreto real.
«Urgimos de todo corazón al conjunto de las fuerzas populares del mundo a levantarse contra este gesto autocrático y aportar su apoyo al movimiento democrático del pueblo nepalés», escribió El Feroz, nombre de guerra de Prachanda, en un comunicado publicado en su página de internet (www.cpnm.org).
La decisión real «devuelve a la sociedad nepalesa al siglo XV», según el jefe rebelde, que asegura que sus fuerzas están dispuestas a cooperar con las otras organizaciones políticas para establecer un «amplio frente con todos los que están en contra de la autocracia feudal».
El rey destituyó el martes al anterior gabinete, acusándolo de no haber puesto fin a una sangrienta insurrección maoísta que causó más de 11.000 muertos desde 1996. El objetivo de la guerrilla, que controla dos tercios del país, es derrocar a la monarquía para instaurar un régimen comunista.
La situación en la capital parecía normal este miércoles: los comercios y las escuelas estaban abiertos y las calles colapsadas como habitualmente a pesar del llamamiento de la rebelión a un «Nepal muerto» durante tres días.
Las líneas telefónicas y la red de telefonía móvil, así como las conexiones a internet seguían en cambio cortadas.
El primer ministro destituido, Sher Bahadur Deuba, denunció el martes una «flagrante violación de la Constitución» y confirmó que tanto él como otros miembros de su gabinete se encontraban bajo arresto domiciliario.
El gesto real también provocó la ira de la comunidad internacional. Washington dijo estar «profundamente preocupado» por lo que «parece un retroceso de la democracia en Nepal» y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, habló de «un serio revés para el país».
La organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional, establecida en Londres, recordó que la anterior declaración del estado de emergencia en 2001-2002 «condujo a una explosión de las violaciones graves de los derechos humanos, principalmente ejecuciones extrajudiciales, desapariciones (y) detenciones arbitrarias». *
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