Una comparación entre dos gobiernos brasileños
Un tema vivamente presente en el debate político brasileño, a veces frontalmente y otras al soslayo, es la comparación entre el actual gobierno, que llega a la mitad de su mandato con éxitos significativos en su política interna e internacional, y los dos períodos consecutivos de Fernando Henrique Cardoso que lo precedieron. En un semanario local se insinúa esta confrontación de opiniones. El actual ministro de Educación, Tarso Genro, tomó el toro por las astas y escribió un ensayo titulado: «Trece diferencias radicales del gobierno Lula en relación al gobierno FHC». Lo tomamos como base para esta nota.
Diálogo social, crecimiento
El anterior gobierno estaba cerrado a los movimientos sociales. El actual amplió el diálogo con la sociedad civil. El presidente Lula recordaba en la última reunión del Consejo de Ministros que para la elaboración del Plan Plurianual fueron consultadas 2.700 entidades en foros nacionales y a nivel de los municipios y los estados. Un dato de interés para estas latitudes: está en funcionamiento el Consejo de Desarrollo Económico y Social (CDES) que discute las principales políticas y los proyectos a enviar al Parlamento, con resultados concretos (aprobación del estatuto del adulto mayor, de las reformas previsional, tributaria y del Poder Judicial).
El gobierno está logrando altas tasas de crecimiento de la economía, que contrastan con las del anterior. En el tercer trimestre el PBI creció 6,1%. En materia de inflación, se invirtió la curva ascendente bajo FHC. El riesgo país, que estaba en 1693 puntos, bajó a 430.
La reforma de la previsión social, lograda al cabo del primer año, salvó de la tendencia a la quiebra el sistema de los servidores públicos, atendió a los más pobres y preservó el sistema de la seguridad social.
El sistema financiero estatal está siendo recuperado. El Banco Nacional de Desarrollo Social (BNDS), que bajo FHC fue reducido a una expresión mínima, tiene 60 mil millones de reales para invertir en 2005. Se abrieron oportunidades de crédito para microempresarios y para trabajadores y jubilados, con bajos intereses. FHC subió la carga tributaria de 28.3% al 35.7% del PBI. Otro capítulo se refiere a las acciones emprendidas por el actual gobierno para combatir el crimen organizado y la corrupción, que estaban infiltrados en la estructura estatal.
Suspensión de privatizaciones, agricultura familiar
El gobierno FHC «procesó una privatización salvaje del Estado, vendiendo 100 mil millones de dólares de activos públicos, alegadamente para pagar la deuda externa», dice el estudio. Esta representaba 30% del PBI al iniciar su gobierno y 58% al abandonarlo, con un 42% dolarizado. El gobierno Lula suspendió las privatizaciones, viene recuperando el papel de empresas estatales (ejemplo: Hemobras), bajó el porcentaje de la deuda en relación al PBI y redujo su dolarización a 11%.
La comparación de inversiones para sustentar la agricultura familiar es favorable al gobierno Lula, que atendió 1.390.152 familias, con mayores fondos que antes.
Lo mismo acontece con el salario mínimo, que perdió poder adquisitivo y ahora lo recupera; con la recomposición salarial del sector público, y con la inversión de la balanza comercial, que era deficitaria bajo FHC y ahora es ampliamente superavitaria, con exportaciones que rondarán el máximo histórico de 100 mil millones de dólares este año, y con un saldo positivo de 55 mil millones de dólares en los dos años.
En cuanto a la política industrial: el parque productivo se volvió obsoleto bajo FHC, mientras el actual gobierno mantiene una política de modernización industrial, desarrollo de la base productiva, expansión de exportaciones, aumento de competitividad y fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas. En el tercer trimestre la producción industrial creció 7,6% sobre el mismo período de 2003.
Inserción soberana, políticas sociales
Mientras FHC estaba bloqueado en sus relaciones internacionales, el actual gobierno está insertando soberanamente a Brasil en la política internacional, procurando relaciones globales y plurales, el fortalecimiento del Mercosur y de la integración sudamericana, la defensa de los países en desarrollo ante los organismos internacionales como la OMC y el FMI. En este terreno ha cosechado varios de sus mayores éxitos.
Nunca se invirtió tanto en políticas sociales como bajo el actual gobierno: plan Hambre Cero, Bolsa Familia, con sus correlatos de educación y salud, alcanzando a cerca de 6.500.000 hogares. Se suman los dos millones de empleos genuinos creados en 2004, la extensión el sistema público de enseñanza superior, etc.
Estos son hechos (algunos de ellos). El resto es literatura. *
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