2004, un año de avance de la izquierda en América Latina
Evo Morales y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), aparecen al frente en estas elecciones de alcaldes y concejales efectuadas el 5 de diciembre, mientras se desploman los tres partidos (MNR, MIR y Nueva Fuerza Republicana) que sostenían al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, hoy refugiado en Washington tras ser barrido en octubre de 2003 por un formidable movimiento popular.
Un vuelco continental
Cada una de esas experiencias afirmativas fue matrizada por la decidida participación de millones de ciudadanos, en clara afirmación de ejercicio democrático y refutando a quienes sostienen que la democracia está desmonetizada. Por el contrario, la participación popular la convierte en algo vivo y actuante, le devuelve su contenido original, como aconteció en los actos reseñados.
Reuniéndolos en su conjunto, puede afirmarse que se ha verificado en 2004 un vuelco continental, un giro hacia las posiciones de izquierda y un fortalecimiento de los partidos que las sustentan, los cuales pasan a ocupar posiciones de gobierno, nacional y local, y aparecen como fuerzas políticas reales, encarnando las aspiraciones de vastos sectores de pueblo. América del Sur en su conjunto se desplaza hacia la izquierda
Si hubiera que ponerle una fecha al inicio de estas transformaciones de extensión continental, con influencias recíprocas entre los distintos países, lo situaríamos en la elección brasileña que colocó a Lula y al PT y sus aliados en el gobierno el 1º de enero de 2003. Era un cambio cualitativo. Ahora, cuando se acerca a la mitad de su mandato, Lula mantiene un muy elevado nivel de aprobación de su gestión, que alcanza prácticamente a dos de cada tres brasileños.
En un mundo asolado por guerras devastadoras y tremendas desigualdades sociales, con peligros agravados por la reelección de Bush, América Latina aparece como el continente de los cambios progresistas. En cada país con características propias, derivadas de su pasado histórico, de su acervo cultural, de los sentimientos que anidan en el alma de su gente.
Tres semanas atrás tuve ocasión de participar en una instancia de trabajo del Foro de Sâo Paulo (FSP), en la que se ratificó esta concepción general por parte de representantes de partidos y movimientos de izquierda de América Latina y el Caribe. Hoy el FSP se apresta a celebrar sus 15 años. Cuando se creó, en 1990, en una hora tensa el mundo situado bajo el imperio de una potencia dominante, partidos y movimientos de izquierda renovaron su adhesión a la democracia y el socialismo y se propusieron llegar al gobierno para plasmar esas ideas en realidad, junto a sus pueblos.
Nuevo ciclo histórico
Eso es lo que está aconteciendo ahora, en distintas formas. En algún caso, y Uruguay es un ejemplo típico, los resultados electorales marcaron el inicio de un nuevo ciclo histórico, y ello imprime su huella en toda América Latina. La izquierda unida en el Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría alcanzó el gobierno por primera vez en las elecciones del 31 de octubre. Fueron derrotados los dos partidos tradicionales juntos, que a lo largo de 167 años se mantuvieron en el gobierno, por separado o en conmixtión, a través de guerras civiles, elecciones o golpes de estado. La alta votación de la izquierda, que superó la mitad de todos los votos emitidos, desbarató todas las maniobras, en particular la del balotaje, urdida precisamente para impedir su acceso al gobierno. Esto les dio resultado en la elección anterior, pero ahora no. Nació un nuevo bipartidismo.
En Montevideo votaron por la izquierda casi dos de cada tres ciudadanos; de las 108 series existentes en la capital, la izquierda ganó en 107; llegó en primer lugar, además, en seis departamentos de tierra adentro, colmando la disparidad antes existente entre la capital y el interior. El próximo 1º de marzo los ojos del mundo se volcarán sobre Uruguay, y Montevideo será punto de congregación de personalidades y figuras representativas de todo el planeta. Pero queremos destacar particularmente la proyección latinoamericana del triunfo de la izquierda uruguaya.
El hundimiento de los viejos partidos
Lo sucedido en Uruguay con el ascenso de la izquierda a posiciones hegemónicas y la derrota de los viejos partidos sumados, no es una excepción. Un fenómeno similar, con sus variaciones, se registró en las restantes elecciones señaladas. Ya lo habíamos advertido en relación con Venezuela, Brasil, Chile, luego Nicaragua. Ahora acaba de refrendarlo la elección boliviana del 5 de diciembre.
La remodelación del panorama de los partidos políticos tiene rasgos muy acusados en Venezuela. Acción Democrática (socialdemócrata) y Copei (socialcristiano) se repartían el poder en el que se venían turnando desde el Pacto del Punto Fijo de 1958, a la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. En las elecciones regionales del 31 de octubre quedaron reducidos a dos gobernadores de estado de los 22 en que se votó. La coalición vencedora Frente del Cambio, liderada por el Movimiento V República., desplazó a la oposición de 7 de sus 8 gobernaciones (entre ellas Carabobo y Miranda, dirigidas por líderes opositores) y también de la Alcaldía Mayor de Caracas y varias de sus circunscripciones. Poco antes, en el referéndum revocatorio de la presidencia del 15 de agosto, Chávez fue confirmado por amplia mayoría y ganó en 22 de los 24 estados. La Coordinadora que agrupaba a AD y Copei estalló en pedazos. Fueron derrotados por Chávez en nueve elecciones consecutivas. Al mismo tiempo renacen fuerzas de izquierda como el PCV y el Movimiento Electoral del Pueblo y se desflecan formaciones efímeras adheridas a la oposición.
Con otras características el fenómeno se presenta en las dos vueltas de las polemizadas elecciones municipales en Brasil. En el primer turno el PT surgió como el primer partido a nivel nacional, cuando en 2000 había figurado en cuarto lugar, superado por el PMDB, el PSDB y el PFL. En el segundo turno el PT volvió a obtener la mayor votación entre todos los partidos. Conquistó un conjunto de 9 capitales estaduales, lo que no logró ningún partido. Como fortísima contrapartida, tuvo pérdidas dolorosas en centros de la gravitación nacional de San Pablo y Porto Alegre, además de Goiania y Belem do Pará. El PT duplicó con creces sus prefeituras y tuvo el mayor número de prefeitos reelectos. A su fuerte presencia en el sur, el sudeste y el nordeste se suma ahora una sensible expansión al norte y al centro oeste. El PSDB, vencedor en San Pablo, es el principal partido de oposición. La confrontación mayor en la próxima contienda electoral será entre el PT, con sus aliados, y el PSDB.
En las elecciones de alcaldes y concejales de Chile, el 31 de octubre, la derechista Alianza por Chile perdió ante la Concertación por la Democracia, en el gobierno. El Partido Demócrata Cristiano, integrante de la Concertación, pasó al primer lugar, desplazando a la pinochetista Unión Democrática Independiente (UDI). Un nuevo agrupamiento de izquierda surgido en esta elección, denominado «Podemos», se propone gravitar en las próximas presidenciales y legislativas.
En Nicaragua el FSLN vuelve por sus fueros, derrota al PLC del ex presidente, hoy reo, Arnoldo Alemán, y a la formación creada en torno al presidente Enrique Bolaños, a la vez que retiene la alcaldía de Managua y gana en 10 de los 17 departamentos, revirtiendo una tendencia imperante desde 1990. En ambos países se gestaron perspectivas favorable para las próximas presidenciales.
Por último en Bolivia, tras las elecciones de alcaldes y concejales del domingo pasado, el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales sur
gió como primer partido, con una presencia nacional (ya no sólo constreñida al área campesina en la zona cocalera), muy lejos al frente de todos los demás partidos. Los tres partidos que sostuvieron a Sánchez de Lozada sufrieron un descalabro. El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que había ganado las tres últimas elecciones municipales, no alcanzó ahora ninguna posición significativa. Lo mismo aconteció con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y la Nueva Fuerza Republicana (NFR) de Reyes Villa, que perdió incluso en Cochabamba, donde gobernó en la última década. Fue un verdadero voto castigo. Otro tanto cabe decir de la derechista Acción Democrática Nacionalista del ex dictador, luego presidente, Hugo Bánzer. Por otra parte, en los principales centros, como La Paz, El Alto, Trinidad, Potosí, Oruro, fueron electos alcaldes postulados por formaciones locales, al margen de los viejos partidos. El lugar de estos últimos fue ocupado en buena medida por 337 agrupaciones ciudadanas y 62 grupos indígenas, que tomaron el relevo. El MAS quedó posicionado como opción nacional para la Constituyente de 2005 y las elecciones generales de 2007.
La clave de la victoria
Ya se sabe que la clave de la victoria es la unidad de las fuerzas de izquierda. Respecto a Uruguay, delegaciones extranjeras presentes el 31 de octubre en Montevideo señalaban que esta experiencia es objeto de estudio por parte de las fuerzas progresistas de distintos países, en lo referido al rico proceso de lucha del Frente Amplio antes, durante y después de la dictadura, e incluso a la trayectoria de las fuerzas de izquierda en el período anterior. En Brasil la candidatura de Lula fue apoyada por el conjunto de las fuerzas de izquierda, hoy integrantes del gobierno. En las recientes elecciones, uno de los factores que influyó en la derrota del PT en lugares clave fue la falta de unión de la izquierda, mientras que en el campo opuesto se configuró una verdadera alianza antipetista. En Venezuela el Frente del Cambio se conformó para las últimas elecciones entre el MVR y otros sectores, incluidas formaciones propias en cada uno de los estados.
América Latina conoce también el ejemplo inverso. En Perú, Izquierda Unida era una poderosa fuerza que conquistó incluso la alcaldía de Lima con Alfonso Barrantes, pero la unidad se hizo trizas y la izquierda fue borrada de la escena. Es el conjunto de estas experiencias, enriquecidas notablemente con las últimas elecciones, que las fuerzas de izquierda latinoamericanas ofrece a los luchadores por un mundo mejor de todos los continentes.
Afirmación democrática, América y el mundo
Ellas han tenido como denominador común la participación de millones de hombres y mujeres, en actos de reafirmación plena de la democracia, en las elecciones que abarcaron a dos países integrantes del MERCOSUR (Brasil y Uruguay), otro asociado al mismo (Chile), dos países de la Comunidad andina (Venezuela y Bolivia), amén de uno representante de la América Central. Bajo estos auspicios el año se cierra con el primer paso en la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) en el Cuzco legendario, intento mayor de integración de las naciones sureñas en busca de un destino común. *
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