"Una cultura negativa que glorifica la muerte"

El fracaso de la Intifada

Miles de palestinos salieron a las calles de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental el 29 de setiembre de 2000 para protestar por la visita a la Explanada de las Mezquitas que, la jornada anterior, había efectuado el entonces jefe de la oposición israelí y actual primer ministro, Ariel Sharon. Rodeado de agentes de la Policía, Sharon desoyó las advertencias palestinas y subió a la Explanada con el argumento de que ese es también el lugar más sagrado para el judaísmo, donde se encontraban los bíblicos templos de Salomón y Herodes.

La visita encendió en pocas horas el barril de pólvora que detonó el frágil proceso de paz de Oslo (1993-2000) y desde entonces ha sumido a los palestinos en la pobreza y a los israelíes en una prolongada crisis económica. Dos meses antes había fracasado la Cumbre de Camp David, en la que los gobiernos de ambos pueblos trataron de alcanzar un acuerdo de paz.

Cuatro años después, con el trasfondo de un incesante derramamiento de sangre, el primer ministro palestino, Ahmed Qurea, exhorta a los dos pueblos a un examen de conciencia. «Palestinos e israelíes deben hacer examen de conciencia sobre estos últimos cuatro años, y apreciar cuáles han sido sus errores», manifestó uno de los sucesores de Yasser Arafat.

Los palestinos ya se habían levantado en una primera Intifada contra la ocupación de Israel entre 1987 y 1993, aunque en ese período fue una revuelta de «piedras contra tanques», lo que redundó en una mayor legitimidad internacional para la causa palestina, según opinan algunos especialistas en Medio Oriente.

En la segunda, las milicias palestinas han usado hombres-bombas y los ataques armados como principal estrategia, causando la muerte a 1.037 israelíes y heridas a 5.598.

La ola de violencia ha afectado en particular a la población civil y, según un informe de los servicios secretos israelíes, son 703 los muertos civiles israelíes desde setiembre de 2004, 445 de ellos en 138 atentados suicidas.

Para B’tselem, centro de información israelí para los derechos humanos en los territorios ocupados, fueron 187 los palestinos muertos en Cisjordania en 2004 por fuego de las fuerzas de seguridad israelíes. Entre enero y el 15 de noviembre de 2004 las fuerzas israelíes mataron a 735 palestinos en los territorios palestinos, incluida Jerusalén este, dice el informe.

El estudio agregó que durante este año grupos de milicianos palestinos intentaron perpetrar 343 atentados suicidas, y sólo seis lo lograron. En 2003, fueron 436 intentos, y 18 consiguieron el objetivo.

 

La anarquía y la  pérdida de control

Hoy los principales dirigentes palestinos admiten que los cuatro años de Intifada han dañado gravemente a su sociedad, particularmente por llevar adelante operaciones kamikazes suicidas como método primario de lucha. Además, el estatus de la Autoridad Palestina como gobierno del pueblo palestino se ha visto minado y los signos de anarquía en la sociedad se han incrementado. Algunos dirigentes políticos y analistas palestinos describen la situación más cerca de la derrota que de la victoria, y se quejan de la ausencia de logros políticos.

En una columna del diario propiedad de la Autoridad Palestina Al-Ayyam, el veterano ex funcionario del Ministerio de Información Hani Al-Masri escribe: «La intifada está hoy más cerca de la derrota que de la victoria… No hay duda de que nos encontramos extremadamente lejos de establecer un estado libre independiente y de completar el derecho de retorno…» .

En el diario Al-Hayat Al-Jadida, Hafez Al-Barghuthi sostiene que «hemos de admitir con honestidad que hemos sido derrotados en la escena interna… Hemos perdido la habilidad de pensar estratégicamente…».

El columnista del periódico Al-Ayyam, Ashraf Al-Ajrami, también trata la faceta sociocultural del daño causado por la Intifada. «El mayor daño es la creciente presencia de una cultura negativa que glorifica la muerte y trata la realidad como un destino predestinado que uno no puede evitar, (una cultura) que prefiere una vuelta a las raíces contrarias al curso de la historia en un esfuerzo por escapar de la compleja realidad y esconderse tras un pasado distante. Asimismo, los conceptos de distanciarse de los conflictos (y tratarlos como) un crimen han echado raíces. En la escena palestina, los signos de anarquía y retraso social son predominantes, convirtiendo la sociedad en tribu y a las personas en peones, bajo la amenaza de las armas, a expensas de todo lo que sea cultural en línea con los sucesos y construcción de un gobierno político capaz de tratar con los retos del siglo XXI…», opinó.

En una entrevista en Al-Hayat Al-Jadida, el analista político Hani Habib asegura que «la ausencia de ley y seguridad ha contribuido al incremento de la corrupción (y a la intensificación) de la guerra contra las reformas y sus partidarios, (utilizando) la afirmación de que la resistencia a la ocupación es lo principal en (nuestra) lista de prioridades. La intifada ha distanciado a los palestinos de las reformas internas y no ha arrancado ningún logro con respecto al conflicto contra la ocupación. Las facciones se han hecho más fuertes a costa de la regresión de la actividad pública…»

Ahmad Majdalani, consejero del primer ministro de la Autoridad Palestina Ahmad Qurei y ministro sin cartera, afirmó que «… las operaciones de martirio contra los civiles dentro de Israel deben cesar inmediatamente… Deben sacarse lecciones de la amarga experiencia de los años de la Intifada, del sufrimiento y las víctimas, para mejorar el diálogo hacia la consolidación de un plan político por una Intifada con objetivos políticos concretos…».

En su columna del diario Al-Hayat Al-Jadida, Hafez Al-Barghuthi asegura que » hemos fracasado en evitar el colapso (en la escena) interna y hemos perdido el control de la situación … la anarquía y el caos saltan a la vista, hemos eliminado – ya sea intencionadamente o no – la autoridad y la mera fundación de la Autoridad Palestina, y coordinado entre todas las facciones para evitar la anarquía. Fuimos sorprendidos por el fervoroso impulso hacia la debacle y la anarquía… Esto es el resultado tanto de la ausencia de cuidado como de la negligencia y la indefensión y los roces… Hemos de admitir con honestidad que hemos sido derrotados en la escena interna… Hemos perdido la habilidad de pensar estratégicamente…» .

Ashraf Al-Ajrami escribe en el periódico Al-Ayyam que «el proceso político está estancado… pero los palestinos tienen parte de responsabilidad en esto porque contribuyeron a crear las condiciones que ayudaron a ganar a la derecha de Israel en las elecciones por medio de la intensificación de las operaciones contra ciudadanos israelíes».

Mahmoud Abbas, uno de los sucesores de Yasser Arafat y presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, también sacó sus conclusiones negativas al evaluar la Intifada. «Si resumimos dónde hemos terminado tras cuatro años de Intifada, concluiríamos que hay tres opiniones: la primera es que después de matar a 1.000 israelíes en la Intifada, Israel colapsaría, así como Sharon; la segunda es que la Intifada armada liberaría la patria; la tercera opinión es que la Intifada detendría los asentamientos. Un examen del tema muestra que Sharon no cayó. Al contrario, se ha convertido en el líder más popular de la historia de Israel, tras haber sido objeto de condenas en Israel. En la misma línea, todas las tierras palestinas están hoy ocupadas o son vulnerables, y los asentamientos casi se han duplicado. Dañamos nuestras relaciones con los norteamericanos y con la opinión pública israelí; la última declaración del Cuarteto es una indicación adic
ional de lo que nos hemos convertido», dijo en forma lacónica al hacer un balance de cuatro años violentos. *

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