El presidente cubano defendió el sistema socialista que impera en la isla

Fidel Castro: El capitalismo perdió todo el humanismo

«El capitalismo ha perdido toda esencia humanista, vive del derroche y para el derroche, de esa enfermedad congénita no puede escapar», afirmó Castro en un discurso leído en una hora y 55 minutos.

Señaló que «los problemas del mundo de hoy no se resolverán con la guerra (…) no son las armas, son las ideas las que van a decidir esta lucha universal».

«Y digo más, no se resolverán (los problemas) con revoluciones aisladas que en el mundo globalizado pueden ser aplastadas en cuestión de semanas», dijo Castro, defensor en la década de los años 60 de los focos armados guerrilleros en América Latina.

Vistiendo su tradicional uniforme de combate verde oliva, Castro, quien convalece en el Palacio de la Revolución de un accidente el 20 de octubre último, se trasladó hasta el Palacio de las Convenciones de La Habana para clausurar el VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

En esa fecha, el presidente sufrió una caída accidental en un acto en Santa Clara (centro), que le provocó una complicada fractura en la rótula izquierda y una fisura en el húmero derecho, de las cuales aún convalece.

El VIII Congreso elegió a Julio Martínez Ramírez, como primer secretario de la UJC y a Hassan Pérez Casabona, como segundo secretario.

En su discurso, Castro describió los logros sociales de la «Batalla de Ideas», proceso que cumplió en esta fecha cinco años, desde las primeras protestas públicas por el regreso del niño náufrago Elián González, presente en el acto junto a su padre, Juan Miguel.

«Hemos conocido la independencia y la libertad, jamás nos resignaremos a vivir sin ella», dijo el presidente a los 1.200 delegados al Congreso.

Enfatizó que los más de 160 programas de la Batalla de Ideas han costado al país menos del 2% del gasto total en divisas, en el quinquenio transcurrido.

Al término del discurso, que pronunció sentado, Castro se puso en pie sin auxilio de muletas, mientras que los delegados entonaron las notas de la Internacional, himno del movimiento comunista internacional.

A pesar de que reconoció un «récord olímpico» por haber leído su discurso en una hora 55 minutos, Castro continuó después haciendo largos comentarios improvisados sobre diversos temas. *

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