Hoy asumirá el presidente afgano

Karzai, entre talibanes y narcotraficantes

Instalado en el poder el 22 de diciembre de 2001 gracias a la Conferencia de Bonn que creó la administración interina luego de la caída del régimen de los talibanes, Hamid Karzai se las arregló durante tres años con los caudillos que facilitaron la estampida de los «estudiantes en teología». Algunas veces al frente de ministerios, dichos caudillos no siempre actuaron por el interés de los afganos y sus poderes reforzados provocaron un sentimiento de inseguridad en la población que dijo haber sido a menudo hostigada por sus milicias. Paralelamente, varios miles de talibanes siguen activos, en particular en el sur y en el sureste.

En cuanto a la droga, la cultura de la amapola (elemento de base para la elaboración del opio) se ha desarrollado en un 64% en 2004 con respecto al año anterior.

Afganistán obtiene 61% de su PNB del narcotráfico y proporciona el 87% de la materia prima para fabricar la heroína que se consume en el mundo.

Con los talibanes, Hamid Karzai podría aprovechar de sus divisiones e insistir en su política de «reconciliación», incluyendo a «moderados» en su gobierno y proponiendo una amnistía para aquellos que no sean culpables de «crímenes».

En lo relativo a los caudillos, Karzai puede contar con el apoyo de los propios afganos. «La mayoría de los afganos en el país está contra los señores de la guerra», declaró a la AFP John Sifton, especialista de Afganistán en el Observatorio de Derechos Humanos para Asia.

En lo referente a la lucha contra la droga, el gobierno afgano está apoyado por la comunidad internacional y en particular por Estados Unidos que quiere consagrar 780 millones de dólares a este problema.

No obstante, en este último aspecto el desafío dista mucho de haber sido ganado, pues aparte de constituir un elemento de primera importancia en la economía del país, es la base de apoyo para el poder de caudillos y talibanes.

Por otra parte, en un contexto de falta de seguridad, y de infraestructuras (caminos y electricidad) y de pobre desarrollo económico, las alternativas al cultivo de la droga son muy escasas.

Hamid Karzai prometió hacer de la lucha contra la droga su prioridad, pero al mismo tiempo subrayó que esta campaña no podrá tener éxito si no se ofrecen medios de subsistencia alternativos a los 2,3 millones de campesinos que viven del opio.

«El mayor problema (…) es el vínculo muy estrecho entre la cultura de la adormidera y la miseria» en este país destruido por 25 años de guerra, destacó Doris Buddenger, representante de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen (Unodc). *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje