Amenazan a la población civil y tienen el control de localidades pobres

Haití: grupos armados usan tácticas guerrilleras

Valdés sostuvo, sin embargo, que la vida en Puerto Príncipe «se desarrolla con una normalidad similar a la de ciudades como Río de Janeiro», aunque admitió que la tarea de desarme de los grupos armados está aún pendiente y es de largo plazo.

«La situación de seguridad en Haití es delicada. En Puerto Príncipe existen grupos armados que continúan amenazando a la población civil y que tienen el control de algunas poblaciones pobres», aseveró el ex canciller chileno.

La sociedad haitiana «ha estado invadida de armas durante muchas décadas y las misiones anteriores (de la ONU) lograron sofocar pero no erradicar la violencia que se caracteriza por la relación entre grupos de intereses y grupos armados», dijo.

«En la medida que no se separa la violencia política de la criminal, la situación va a tender a reproducirse», añadió.

La misión militar en Haití cuenta actualmente con 75 por ciento de los efectivos dispuestos por la ONU: 4.790 de 6.300 soldados y 1.200 de 2.000 policías.

«Esperamos que llegue el último contingente desde Nepal el 15 de diciembre y, entonces, estaremos en condiciones de trabajar el tema de seguridad de manera más eficiente», informó.

Según Valdés, «las amenazas no provienen de grupos organizados ni unificados sino de grupos dispersos que actúan con táctica de guerrilla urbana. La única forma real de trabajo (ante ellos) es la de presencia física en los lugares donde se origina la violencia».

«Los chimeres (individuos armados vinculadas al ex presidente Jean Bertrand Aristide) no pasan de 200 personas organizadas en poblaciones donde viven 500 mil, pero cuentan con armamento automático y trabajan en un medio donde la pobreza y la desesperanza abundan, lo que les da mucha movilidad», relató.

Valdés descartó un carácter represivo en la misión que encabeza.

«El concepto de seguridad requiere la presencia de una fuerza militar, pero también una acción simultánea en el terreno del desarrollo y de iniciativas políticas, las tres íntimamente relacionadas», indicó.

El embajador reconoció demoras para invertir los 1.200 millones de dólares donados por la Comunidad Internacional para ir en ayuda de Haití.

Los organismos financieros desembolsarán este dinero cuando existan los proyectos respectivos del gobierno haitiano.

«Ha habido demoras por ambas partes y mi preocupación principal es acelerar la aprobación de estos proyectos para que los dineros puedan ser gastados de inmediato o, al menos, durante 2005″, indicó.

El embajador Valdés fue enfático al sostener que «si no hay ayuda al desarrollo y cooperación no se resolverá la raíz real del problema haitiano que es la miseria».

En el plano político, contó que ya se reunió con todos grupos políticos y sociales para «comprometerlos en un proceso de reflexión sobre el futuro de Haití y sus obligaciones para construir un Estado que permita dar estabilidad».

«Vamos a lanzar un proceso de diálogo en los primeros meses de 2005 que no se detendrá en una elección, pero que tiene que acordar el reconocimiento del resultado electoral y un rol para quienes ganen y quienes no», sostuvo.

«Hay una voluntad de diálogo político, aunque no son pocas las diferencias, pero queremos una agenda para mantener vivo este diálogo nacional pues se llegó a un punto tal en que hablamos de la supervivencia del país», subrayó.

Valdés destacó el «fuerte carácter latinoamericano» de la misión de paz en Haití y dijo a los soldados y policías de esta región se suman médicos cubanos y efectivos militares de países lejanos como Jordania y Nepal y 150 policías chinos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje