FMI aceptó postergar negociaciones
Lo confirmó el vocero del organismo, Thomas Dawson. Así el Fondo se exhibe como que no quiere perturbar la operación de canje de la deuda externa que domina la política oficial. Los últimos días el presidente Néstor Kirchner embistió otra vez contra el FMI como uno de los causantes de la crisis de la Argentina.
Las negociaciones bilaterales se habían suspendido en agosto porque el gobierno de Kirchner no quiso que fueran paralelas con la presentación de los nuevos bonos para canjear los que entraron en default por 82 mil millones de dólares si no se computan los intereses vencidos.
Argentina esperaba lanzar la operatoria de canje el pasado lunes pero la postergó para el 17 de enero ante las dificultades registradas con el Banco de Nueva York, quien debía actuar como agente colocador de los nuevos bonos que reemplazan a unos 150 en manos de particulares, y por las objeciones que formuló la comisión de valores de Italia.
Esta situación con Italia generó duras palabras contra Silvio Berlusconi por parte de Kirchner, embestida que ayer respaldó el canciller Rafael Bielsa, envuelto también en rumores sobre su disconformidad por esta manera dura y pública con que el Presidente se dirige a quienes cree que ponen obstáculos a su gobierno.
Pero sin duda alguna que el Oscar a las versiones de las últimas horas la ganó aquella que volvió a colocar enfrentados al Presidente con el ministro de Economía, Roberto Lavagna y que colocaban a este en el camino de su dimisión.
El clima propicio lo generó una declaración del titular del Banco Central, Martín Redrado, en el Parlamento y después de haber pasado por el despacho presidencial.
El banquero máximo expresó que se oponía a una reforma de la Carta del Banco Central por la cual el Poder Ejecutivo o el ministerio de Economía en los papeles, pueden utilizar reservas de divisas para adelantos de la Tesorería.
Actualmente el Ejecutivo dispone hasta el 15% de esas reservas (hoy cercanas a los 19 mil millones de dólares) y se cuenta que Lavagna piensa que debería elevarse el tope al 20%.
Ese organismo llamado FMI
No es una discusión sobre el sexo de los ángeles sino que el trasfondo es político.
Y el gran tema es cómo seguirán las relaciones con el FMI, ahora postergadas en la discusión sobre el cumplimiento o no por Argentina de un acuerdo que le permite, ente otras cosas, que se le reintegren los fondos con que paga los vencimientos de préstamos del pasado.
La demora en la negociación con el FMI tiene una implicancia financiera inmediata: Argentina no recuperará a fin de año unos 2.100 millones de dólares pagados desde agosto de 2004.
Y además tendrá que enfrentar en el primer trimestre de 2005 vencimientos por 1.194 millones de dólares, de los cuales 890 millones de dólares son de pago obligatorio. De todos modos, estas cifras no son definitivas, ya que pueden variar en el caso de que el acuerdo con los acreedores privados se demore más
Con lo que surge la duda de dónde conseguirá Economía la plata. Unos dos mil millones de dólares esa cartera los atesora en el Banco Nación con dinero de su enorme superávit fiscal. Pero no alcanza y la tentación es tomarlo de las reservas en divisas del Banco Central.
Kirchner parece embarcado en no detenerse en negociaciones permanentes con el FMI, y optaría por ir abonando los vencimientos en lugar de negociar como se maneja la economía en este país, una obsesión de los organismos financieros internacionales.
Lo que no surge tan claro es cómo se compatibiliza ese objetivo con el respaldo que el Presidente le otorgó al titular del Banco Central en su puja con Lavagna por el uso de las reservas en divisas. Y es la que da espacio al chisme.
Las razones de un faltazo
De todas maneras este culebrón que tiene como actores al Presidente con su ministro de Economía no tendrá definición en lo inmediato.
Kirchner acaba de firmar el decreto autorizando el canje de la deuda según lo concibió el equipo económico, a pesar de que a este grupo se le imputa gran parte de la responsabilidad por la renuncia del Banco de Nueva York en participar del lanzamiento de los nuevos bonos del canje.
Lo real es que no hay a mano otro banco que se haga cargo de la faena. Y si antes del 17 de enero Lavagna no consigue quien la lleve a cabo, la situación se le puede volver compleja. Pero no solamente a él.
Por eso hay quienes estiman que muchos rumores y sobre todos discursos encendidos sobre las reales presiones externas (está en juego plata grande) tendrían como objetivo ocultar la gravedad de la situación.
Pero ya se sabe que la política local (y el periodismo) viven de los chismes. Tanto como otorgarle categoría de crisis a la decisión presidencial de no concurrir al lanzamiento en Cusco de la Unión Sudamericana.
Fue una orden médica ya que la salud presidencial no está en su mejor momento. Nada que ver con su crisis estomacal que lo postró meses atrás, sino por el exceso de trabajo. El estrés le debilitó el número de glóbulos rojos que lo descompensarían en las alturas incaicas.
Se dijo que la voz política de este proceso integrador, Eduardo Duhalde, se irritó por el faltazo. Por lo pronto los dos charlaron por más de una hora y Duhalde bendijo el argumento de Kirchner para no ir al Perú. Allí viajará el vicepresidente Daniel Scioli y el canciller Bielsa y llevarán el «corazón» del Presidente para con la fundación de la Unión. ¿Que hay pica con Brasil en la ausencia? No, pero veremos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad