Lluvia de confesiones en Chile
Las tres ramas de las Fuerzas Armadas y la policía chilena reconocieron su responsabilidad en la aplicación de torturas bajo la dictadura del general Augusto Pinochet, en una lluvia de confesiones de «mea culpa» que incluye también a la prensa y algunos civiles.
La ola de reconocimientos no alcanzó sin embargo a la Corte Suprema y los partidos de la derecha que apoyaron al régimen militar (1973-1990), quienes lamentaron los «excesos» ocurridos pero no admitieron su responsabilidad en ellos.
El primer paso lo dio el Ejército a través de una declaración de su comandante en jefe, general Juan Emilio Cheyre, quien hace tres semanas asumió la responsabilidad de su institución en las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Pinochet, con su secuela de más de 3.000 muertos y desaparecidos.
«El Ejército de Chile tomó la dura, pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le caben en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado», dijo Cheyre en una declaración pública el 5 de noviembre.
El jefe militar se adelantó en tres semanas a un crudo informe sobre las torturas que aplicaron los agentes del régimen militar a más de 35.000 chilenos que entregaron su testimonio a una comisión investigadora. «Los relatos de las víctimas estremecen. He sentido muy de cerca la magnitud del sufrimiento, la sinrazón, la crueldad extrema, la inmensidad del dolor», dijo el presidente Ricardo Lagos al revelar el informe, en un mensaje al país la noche del domingo.
El documento abrió las puertas para que la Armada, la Fuerza Aérea y la policía militarizada de Carabineros siguieran los pasos del Ejército y admitieran la participación de sus hombres en la práctica de la tortura.
La Armada, a través de un comunicado, reconoció por primera vez esa participación y dijo que «en la cadena jerárquica de quienes estaban encargados de los procesos de interrogación, hubo personas y mandos que cometieron, autorizaron o simplemente permitieron que en los recintos de detención a su cargo ocurrieran tan lamentables hechos». Le siguió la policía militarizada de Carabineros, señalada en el informe como la institución que más utilizó estos métodos. *
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