Desde Washington: El 76% de los musulmanes votará por los demócratas

El voto islámico pasa de Bush a Kerry

El candidato independiente Ralph Nader, descendiente de libaneses, el tercero en la carrera presidencial, reunió un 11 por ciento de las preferencias de los musulmanes de este país, casi todos votos restados a Kerry, mientras Bush se mantiene en siete por ciento entre esa comunidad. El resto son indefinidos, según el sondeo que se conoció en la capital estadounidense. La mitad de los encuestados se identificaron como demócratas (eran 40 por ciento en 2001) y sólo 12 por ciento republicanos, la mitad que hace tres años.

La mayoría de los consultados manifestaron haber votado por Bush frente al entonces vicepresidente Al Gore, derrotado en las elecciones de 2000.

El treinta y ocho por ciento de los 2.000 musulmanes entrevistados para la encuesta realizada por la Universidad de Georgetown dijeron creer que las campañas militares en Afganistán e Irak, más que una guerra contra el terror, constituyeron una guerra contra todo el Islam.

Apenas 13 por ciento de los encuestados dijeron apoyar la intervención estadounidense en Irak. En cambio, más de tres cuartas partes consideraron que el mejor modo de combatir el terrorismo era cambiar la política estadounidense en Medio Oriente.

El estudio fue realizado por el proyecto de la Universidad de Georgetown denominado Musulmanes en la Plaza Pública Estadounidense, en conjunto con la firma encuestadora Zogby International.

Se trata de la última encuesta realizada, y considerada las más completa que abordan a la comunidad musulmana de Estados Unidos.

El sondeo anterior, publicado en diciembre de 2002, indicaba que la mayoría de los musulmanes estadounidenses apoyaban la guerra contra el terrorismo lanzada por Bush tras los atentados que dejaron unos 3.000 muertos en Nueva York y Washington el 9/11 de 2001.

De todos modos, muchos expresaban cautela entonces acerca de sus intenciones luego de la exitosa campaña militar en Afganistán, dispuesta para terminar con la red terrorista Al Qaeda y al régimen del movimiento islámico Talibán a los que atribuyó el patrocinio de los atentados, bajo el liderazgo de Osama Bin Laden.

Otro motivo de alerta para buena parte de los entrevistados en 2002 era la posibilidad de violaciones de derechos humanos contra musulmanes, en particular de inmigrantes sin documentos, ante las estrictas medidas de seguridad que Washington implementó.

Judíos y musulmanes se disputan el carácter de mayor comunidad religiosa estadounidense detrás de la cristiana, según los estudios.

Se estima que los judíos son unos seis millones. Las cifras son más controvertidas en el caso de los musulmanes, calculados entre dos y 7,5 millones.
Estas comunidades están concentradas en pocos estados como California y Nueva York, en los que el candidato del opositor Partido Demócrata, Kerry, prevé ganar cómodamente, así como en Michigan, Florida, Ohio y Pennsylvannia, donde no puede aún pronosticarse un resultado, en opinión de los analistas locales.

Se trata, mayoritariamente, de inmigrantes o descendientes de inmigrantes de Asia meridional, el mundo árabe y Africa, o negros cuyos padres, o ellos mismos, se han convertido al Islam.

Un 34 por ciento de los entrevistados eran de origen sudasiático, 26 por ciento, árabes, 10 por ciento, negros estadounidenses, y siete por ciento negros nacidos en Africa subsahariana. El 12 por ciento restante corresponde a otras categorías.

Casi dos tercios eran nacidos en Estados Unidos. Un 90 por ciento tenían ciudadanía, un 82 por ciento está registrado para votar, y un 88 por ciento consideraba muy probable que ejercería ese derecho el 2 de noviembre.

La encuesta también reflejó el nivel educativo relativamente alto alcanzado por los musulmanes. Cincuenta y nueve por ciento eran, al menos, graduados universitarios, con un ingreso anual de al menos 75.000 dólares.

Cuarenta por ciento se describieron como políticamente moderados, 19 por ciento como liberales y 16 por ciento como conservadores.

Al ser consultados sobre las razones más importantes para la invasión a Irak, 39 por ciento contestaron que fue la intención de controlar el petróleo, 16 por ciento la de dominar la región y otro 16 por ciento, proteger a Israel.

Apenas un siete por ciento consideraron que Bush pretendía liberar al pueblo iraquí o promover la democracia en Medio Oriente. *

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