Un secuestro extorsivo puede activar un golpe de mercado

Argentina: la inseguridad es utilizada contra Néstor Kirchner

La piel poblacional está erizada y si no, ¿como sería posible que ni el cambio del presidente del Banco Central ni la inestabilidad de un miembro de la Corte Suprema de Justicia conmocionan la política?

Hay, en cambio, un situación que enrarece todo, por la suerte que puede correr Patricia Nine, una empresaria cuyo secuestro en Moreno, en el gran Buenos Aires, es casi el único de esa serie grave que está sin resolver. Como pasan los días y no se sabe nada de la mujer, se comienza a temer por su vida.

Para Néstor Kirchner este caso puntual le hace pensar en desestabilización, habida cuenta que se sospecha que pueda existir convivencia con la purga a la que está sometida la Policía de la provincia de Buenos Aires.

Es que además en el gran Buenos Aires se libra la lucha brava por terminar con la corrupción policial que lleva a cabo el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, blanco fijo para sectores derechistas. Una razón: fue titular del tribunal que condenó en los 80 a la Junta Militar con Jorge Videla a la cabeza. Otro motivo: la embiste Arslanián contra Juan Carlos Blumberg, el padre de un joven asesinado y que para un espacio importante de la sociedad es referente. Pero se ha colocado del lado de policías sancionados, lo que extraña el por qué.

En líneas gruesas se piensa que hay dos clases de secuestradores: los novatos que eligen personas al voleo y los profesionales que actúan con conocimiento y protección uniformada. Patricia Nine parece víctima de estos últimos.

El Presidente y el gobernador siguen el caso con la mirada fija en ese punto. Parecen ocupados en otras cuestiones. Pero actúan, nada más. «La suerte de esa joven madre secuestrada podría cambiarles el decurso de sus gobiernos. Ellos lo saben», escribió en la víspera en La Nación su columnista estrella, Joaquín Morales Solá.

 

El papel de las FFAA y EEUU

Para el analista de Página/12, Mario Wainfeld, «la Argentina sigue siendo un país devastado, con la mitad de la población debajo de la línea de pobreza y una desigualdad que es una afrenta. Sin embargo, el mayor riesgo en la coyuntura para el gobierno, lo más parecido a un golpe de mercado o el talón de Aquiles, sería el desenlace infausto de un secuestro extorsivo».

¿La empresaria Nine correrá la suerte de Axel Blumberg, el hijo del ingeniero que se convirtió en vocero de los miedos urbanos argentinos? Y si efectivamente, como creen en el gobierno, hay planes de desestabilización, ¿no será este caso el material humano a sacrificar por los maulas? Difícil responder.

Más diáfano surge como pretexto de esos hechos delictivos, el regreso al intento de querer involucrar a las FFAA en tareas de policía.

Quien reclamó nuevos roles a los militares fue el hombre fuerte del peronismo bonaerense, Eduardo Duhalde, lo que coincide con la intención norteamericana expresada en su propuesta de «modernización» de la Junta Interamericana de Defensa, creada en 1942, pero que actúa al margen de la OEA.

Casualidad o no, lo real es que la VI Conferencia de Ministros de Defensa de la región debatirá la cuestión del «nuevo papel militar» el mes próximo en Quito.

Hace un mes los ministros de Defensa de la Argentina, Brasil y Chile (al que ahora se sumaron Paraguay, Bolivia, Uruguay y Ecuador) sesionaron en Buenos Aires con el objetivo de unificar una posición. Su vocero fue el ministro argentino José Pampuro, quien declaró que EEUU y Canadá pretendían que las FFAA latinoamericanas, no las propias se volcaran a la «acción policial o de control interno ligada a la seguridad, el terrorismo y el narcotráfico.

Nuestra visión es diametralmente opuesta. Tenemos una idea más tradicional de las fuerzas armadas, de defensa del territorio.

Los países que estamos aquí queremos mantener a las fuerzas armadas lejos de los problemas de seguridad interna».

Según Página/12, por esa definición, «el Pentágono hizo saber su disgusto al agregado militar argentino y el embajador Lino Gutiérrez a la cancillería» y por eso cuando de cambiar el papel de las FFAA se está hablando de cosas que superan la coyuntura de estos secuestros extorsivos.

Se piensa en que jueguen un papel represor frente al movimiento social, cualquiera sea su estado actual de evolución, pero cuyos rasgos rebeldes crecerán si se mantiene la aguda división de ingresos existentes. Atención. *

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