ANALISIS INTERNACIONAL

Después del debate Cheney-Edwards

Al día siguiente del debate entre los candidatos a la vicepresidencia Dick Cheney y John Edwards, la Comisión especial de la CIA de inspección en Irak presentó su informe ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, en el cual demuestra que Irak no tenía armas de destrucción masiva desde 1991 y no estaba en condiciones de fabricarlas. Esto vino a darle plena razón al candidato demócrata enfrentado al vicepresidente, y también a Kerry en su anterior controversia con Bush. Los dos debates mejoraron la posición de los demócratas en la intención de voto y los acercaron a un virtual empate con los candidatos a la reelección.

Se le mintió al pueblo

La conclusión mencionada fue expuesta por el presidente de la Comisión especial, Charles Duelfer, y es el resultado del trabajo de cientos de investigadores científicos, expertos en armamentos, lingüistas militares, especialistas informáticos, que actuaron en el terreno y analizaron miles de páginas de documentos. Cuando EEUU lanzó la invasión, Irak no tenía armas de destrucción masiva y no había ningún programa para producir armas químicas, biológicas o nucleares (textualmente: Irak didn’t have stockpiles of illicite weapons; Irak couldn’t sustain an active nuclear program). Tal es el resultado del trabajo expuesto ante el Comité del Senado (nótese que fue divulgado después, y no antes, de los dos debates). Duelfer reiteró esa conclusión ante preguntas del presidente de la Comisión, John Warner, y del senador John McCain. A una pregunta del senador Edward Kennedy respondió que la posibilidad de encontrar ADM en Irak era inferior al 5%. «Esto no es lo que dijo Bush», comentó el senador demócrata, y citó frases del presidente reiterando que esas armas existían y que ellos sabían dónde se encontraban. Pero nunca aparecieron.

Razón tuvo pues Edwards al afirmar  como antes lo había hecho Kerry ante Bush  que se le mintió al pueblo norteamericano, que se lo llevó a la guerra sobre una base falsa. Kerry y Edwards sostuvieron además que no existía ningún vínculo entre Saddam y Al Qaeda, y esto también se confirma en el informe. Por otra parte, lo mismo había dicho Rumsfeld tiempo atrás. Y el secretario de Defensa conocía bien el paño, ya que él estuvo en estrecho contacto con Saddam para empujarlo a la guerra contra Irán, el enemigo entonces de EEUU, que ahora vuelve a colocarlo en la mira.

Pese a estas evidencias Bush volvió a repetir en Pensylvania, ya en grado de obcecación, que Saddam poseía armas de destrucción masiva y se justificaba la guerra que EEUU llevó adelante (contra la ONU y la comunidad internacional).

Silencio sobre Halliburton

Otro punto destacado de la controversia Cheney-Edwards fue el estruendoso silencio del vicepresidente sobre Halliburton. Tres veces lo mencionó Edwards, y otras tantas calló Cheney.

Se limitó a recomendar la lectura de cierta página web. Pero eso no puede ocultar los suculentos negociados que, contando con el calor oficial, efectuó en Irak la empresa de la que Cheney fue presidente.

Esos negociados, por los cuales Halliburton fue condenada en primera instancia, derivaban de cuantiosas sobrefacturaciones, tanto del petróleo proveniente de Kuwait como de los suministros a las tropas yankis en una serie de rubros. Se la conminó incluso a devolver lo que había cobrado de más.

Pero después todo entró en un cono de sombras, y la compañía sigue beneficiándose del tráfico de influencias.

Mientras se desarrollaba la comparecencia televisada, las tropas yankis proseguían la guerra abierta en Irak, ya no contra terroristas reales o presuntos sino contra la población, víctima de los bombardeos que han convertido a Samarra en una ciudad arrasada mientras asaltan con más de cinco mil soldados a Falluja, de donde habían sido expulsados, para retomarla a sangre y fuego.

Además, el mismo día del debate EEUU vetaba en el Consejo de Seguridad la propuesta presentada por Argelia a nombre de los países árabes que condena a Israel para las masacres que viene perpetrando en Gaza en el operativo «Días de Penitencia» desatado el 28 de setiembre, que ya produjo la muerte de 88 palestinos, entre ellos de una escolar de 13 años con 20 balazos en el cuerpo y un dirigente de la Jihad.

El veto de EEUU

La votación arrojó 11 votos a favor (entre ellos el de Brasil) y las abstenciones de Gran Bretaña, Alemania y Rumania. Pero no resultó aprobada por el veto norteamericano, una vez más en contubernio con Israel.

Sharon alega que estas operaciones de limpieza son imprescindibles para aplicar el año próximo el plan de retirada de Gaza.

Pero se ha denunciado que el verdadero objetivo de dicho plan es relegar para siempre la creación de un estado palestino. *

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