"Ponemos fin a siglos de discriminación", dijo la vicepresidenta española

España aprueba matrimonio de homosexuales y su derecho a adoptar

«Ponemos fin a siglos de discriminación» con esta decisión que pone a España «a la vanguardia de Europa y del mundo», afirmó este viernes la vicepresidenta primera del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, en una rueda de prensa al término del semanal consejo de ministros.

La iniciativa, que supondrá la modificación de 14 artículos del código civil, «reconoce todos los derechos a los homosexuales a la hora de percibir una pensión, de administrar una herencia, de solicitar un préstamo, autorizar una intervención quirúrgica para su pareja, y también solicitar un niño en adopción», dijo de la Vega.

Este último ha sido el punto más polémico de la nueva ley, que la vicepresidenta primera justificó en base a que «ya hay miles de niños que viven con homosexuales» y que no se ha probado que haya diferencias entre estos niños y los hijos de parejas heterosexuales.

«Más de cincuenta estudios coinciden en que las diferencias de los niños que crecen en casas con padres homosexuales son inexistentes, no hay ninguna prueba que demuestre que los padres o madres homosexuales son peores o educan peor a sus hijos», señaló la vicepresidenta.

Además, «la mayoría de los españoles cree que lo que debe primar en la adopción es el bienestar del niño, con independencia de la orientación sexual de sus padres», añadió Fernández de la Vega, en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros.

Los cuatro millones de homosexuales que viven en España, según De la Vega, podrán beneficiarse de la nueva ley, cuya entrada en vigor está prevista para 2005 tras su paso por el Parlamento. La nueva ley es aprobada por una mayoría de los españoles, de los que un 66% se mostraron favorables al matrimonio entre homosexuales en un sondeo publicado a finales de julio pasado. Según la misma encuesta, un 48,2% de las personas preguntadas eran favorables a la adopción, mientras que un 44,6% se pronunciaron en contra. Sin embargo, la iniciativa gubernamental ha contado con una frontal oposición de la Iglesia Católica.

El matrimonio entre homosexuales «impondrá a la sociedad un virus, algo falso, que tendrá consecuencias negativas sobre la vida social. Se introducirá en el cuerpo social una moneda falsa por la fuerza de la ley», declaró recientemente el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino.

La regulación de los matrimonios entre homosexuales «no va contra nada ni contra nadie», dijo el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, antes de añadir que el ejecutivo «no da por bueno que haya una confrontación con la Iglesia Católica».

López Aguilar, quien reveló que en España hay «11.000 parejas de homosexuales» censadas, insistió en que la regulación de los matrimonios gays busca una «meta, siempre abierta y progresiva de ir removiendo barreras de desigualdad para afirmar cada vez mayor libertad e igualdad en el ejercicio de los derechos» de la persona. Con esta nueva ley, España se convierte, tras Europa y Holanda, en el tercer país europeo en aprobar el matrimonio homosexual de pleno derecho. Dinamarca, Noruega y Suecia permiten un matrimonio civil. Francia, Gran Bretaña, Alemania y Suiza autorizan diversas modalidades de unión civil entre personas del mismo sexo. En América Latina, donde la comunidad homosexual es blanco de agresiones y discriminaciones e incluso de persecución penal (Nicaragua), la posibilidad de un matrimonio entre personas del mismo sexo parece muy lejana. La alcaldía de Buenos Aires dio un paso sustancial en ese sentido en 2003 al autorizar las uniones civiles. *

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