Lo dijo el estudiante que acribilló a sus compañeros en Argentina

"Hoy va a ser un gran día"

Las versiones de sus compañeros coinciden en que el adolescente se paró en la puerta del aula con una pistola Browning 9 milímetros en la mano y, sin decir palabra, comenzó a disparar contra sus 29 compañeros.

Tampoco habló durante el recorrido de 300 km que hizo con la policía hasta la ciudad de Bahía Blanca, donde se encuentra detenido y a disposición de la jueza de Menoresm Alicia Ramallo.

La magistrada debe determinar cuál será su destino porque la ley argentina reconoce la imputabilidad penal sólo a partir de los 16 años.

El muchacho está en una celda individual y con custodia personal permanente y, una vez que le hagan las pericias psiquiátricas, la jueza decidirá si lo interna en un instituto de menores o lo deriva a una clínica de salud mental.

Entre las pruebas que se llevó la policía del aula donde ocurrió la masacre, se encontraba el pupitre del joven.

Allí había tres frases escritas con lápiz: «La mentira es la base de la felicidad de los hombres»; «Si alguien le encontró sentido a la vida, por favor, escríbalo acá» y «Lo más sensato que podemos hacer los seres humanos es suicidarnos».

Quienes lo conocen no se explican lo sucedido. Lo describen como un joven tranquilo, callado, introvertido, tímido, con dificultades para integrarse socialmente, pero buen estudiante.

En la materia Derechos Humanos, por ejemplo, había calificado con 8 y 9 en lo que va del año.

Tras la tragedia, sus compañeros y profesores tratan de mirar hacia atrás para tratar de encontrar algún indicio que permita comprender qué fue lo que hizo que este muchacho terminara matando a tres estudiantes e hiriera a otros cinco.

Algunos mencionaron que últimamente se vestía de negro y escuchaba música de rock de Marilyn Manson, mientras otros lo recuerdan con condiciones de arquero jugando en el club de fútbol Atenas, el mismo donde fueron velados sus compañeros muertos.

A Rafael lo llaman «Junior» por el fanatismo de su padre por Boca.

Precisamente algunos profesionales apuntan al entorno familiar y se preguntan cómo su padre, un suboficial de la Prefectura Naval (policía guardacostas), dejó el arma al alcance de su mano.

Rafael vivía con su padre, su madre, que es empleada doméstica, y un hermano.

«Hoy va a ser un gran día», dice uno de los jóvenes en la ficción de ‘Elephant’, la película de Gus Van Sant inspirada en la matanza de 13 personas en la escuela estadounidense Columbine, en Littleton (Colorado, oeste), el 20 de abril de 1999. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje