Son los que no están en el Partido Justicialista

Se unen los partidarios de Kirchner

Junta a organizaciones sociales, tendencias y formaciones políticas que desde hace tiempo se alinean detrás del primer mandatario, pero no debería leerse la intención como más de lo mismo sino como aviso de existencia de un espacio de expresión de sostén no peronista del gobierno.

Pero sobre todo que exista una estructura política que amplíe las opciones pro Kirchner para el año próximo ante los decisivos comicios legislativos nacionales, y no solamente con el Partido Justicialista.

Por ahora esta Mesa llamó a un mitin para el 12 de octubre en el histórico Luna Park, ni tan chico como para pasar desapercibido ni tan enorme como para un eventual fiasco y exhibir allí su poder de convocatoria. No se sabe si allí hablaría a los fieles, el primer mandatario. Sobre todo porque por esos días la CGT, que es el peronismo tradicional, tiene preparado para el 17 de octubre, Día de la Lealtad, fecha sagrada del santoral peronista, un acto de características no precisas aún.

Conforman la Mesa tres agrupaciones kirchneristas y varias organizaciones piqueteras y sociales que ya habían iniciado un proceso de unidad bajo el paraguas de la Casa Rosada.

Están en está gestación dirigentes con cierta relevancia como el periodista y diputado nacional Miguel Bonasso, que es amigo personal de Kirchner y es cabeza del Partido de la Revolución Democrática, así como el actual secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, que motoriza Memoria y Movilización Social y el también diputado nacional –de extracción gremial– Francisco «Barba» Gutiérrez, referente del Polo Social que fundara el cura Luis Farinello.

La pata social la conforman los piqueteros aliados del gobierno –para muchos ya no deberían llevar el mote de piqueteros– y otras organizaciones. Es el Frente de Organizaciones Piqueteras (FOP) que nació con calor oficial que luego se diluyó y están allí Luis D’Elía, titular de la Federación de Tierras y Viviendas (FTV); Jorge Ceballos, del Movimiento Barrios de Pie; el sindicalista de los trabajadores del Estado, Edgardo Depetris, en su calidad de líder del Frente Transversal Nacional y Popular; y Emilio Pérsico, referente del Movimiento de Trabajadores Desocupados «Evita».

La transversalidad no murió

Ninguno de ellos está en las filas del Partido Justicialista, aunque varios se reconocen con ese pasado, caso Bonasso o Duhalde (nada que ver con el caudillo bonaerense). Otros provienen del guevarismo, como Ceballos, e incluso hay disidentes del Partido Comunista como Jorge Pereyra que está al frente de una tendencia que reclama un Congreso Extraordinario del comunismo local.

Bonasso, que emerge como vocero de la Mesa, sostiene que lo acordado por estas agrupaciones políticas y sociales revelan que la llamada transversalidad no está muerta, que al contrario, «goza de buena salud».

Por lo pronto alcaldes de grandes ciudades, Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Morón, y otras, que no están en el espacio de la Mesa y hay personas del socialismo o el progresismo, tienen previsto coordinar también en política nacional y si eso se concreta y hay acciones conjuntas con el «kirchnermismo ortodoxo» que está en esta Mesa novedosa, el Presidente tendría un instrumento interesante si se le enredan las relaciones con el peronismo orgánico, especialmente el bonaerense que Eduardo Duhalde, el ex gobernador y ex primer mandatario, expresa.

Para la Mesa o los alcaldes progresistas, el PJ (pejotismo lo llamó alguna vez Kirchner) es la expresión de la «vieja política» que ellos creen están llamados a superar.

Por ahora el Presidente debe gobernar y para eso requiere de los legisladores con esa marca descalificadora que están en el Parlamento. Bonasso esta convencido de que «al margen del peso de los aparatos y las corporaciones, al margen de los que quieren seguir manejando la Argentina como si todo fuera igual después del 20 de diciembre de 2001, hay una vocación de millones de argentinos que, en cuanto sea convocada, va a producir un efecto de bola de nieve y va a arrasar con la vieja política para construir la nueva».

Esa fecha es la de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa que en el discurso de la Mesa fue un día de virtual rebelión donde primó la consigna «que se vayan todos». Kirchner, estiman, representa el relevo posible, lo nuevo a mano, a contramano de la lectura que esos días fueron de impronta prerrevolucionaria que la izquierda quisiera repetir y por eso están donde están, frente al gobierno.

Otro intento dentro del forcejeo en el espacio gubernamental. *

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