ANALISIS INTERNACIONAL

El infierno iraquí

La liberación de las dos trabajadoras humanitarias italianas, Simona Toretta y Simona Pari (más allá del pago o no del multimillonario rescate), pone una nota de alivio sobre la situación en Irak. Pero el drama persiste. Siguen secuestrados los periodistas franceses Christian Chesnoy y Georges Malbrunot, así como el británico Kenneth Bigley, compañero de los dos estadounidenses decapitados. Y continúa sin tregua la guerra abierta de las tropas de ocupación norteamericanas contra la insurgencia iraquí, con salvajes bombardeos y decenas de muertos todos los días. El tema ingresó de lleno a ese gran show que es la campaña electoral norteamericana, en su último mes.

El «hoyo negro»

En la Cumbre de la Liga Arabe efectuada días pasados en El Cairo, su titular Amr Moussa declaró: «Las puertas del infierno están abiertas en Irak, donde la situación está volviéndose más complicada y problemática». En un artículo del Socialist Worker de EEUU se recuerda que en el pasado, cuando el mismo Moussa predijo que la invasión a Irak «abriría las puertas del infierno», los militares y analistas norteamericanos opinaron al respecto con desprecio, alegando que las tropas serían recibidas como «liberadoras» por un pueblo iraquí agradecido.

Hoy la realidad es el reverso. Colin Powell admitía el domingo que «la insurrección en Irak se está agravando». Iyad Allawi fue a la Asamblea General de la ONU, bajo el ala de Bush, a vender la mercadería averiada de las próximas elecciones de enero (bajo el régimen de ocupación militar, se entiende), afirmando que la insurgencia se propone impedir dicha instancia. Pero no tuvo eco ninguno, y Bush menos aún, porque lo que la insurgencia procura, por los más diversos medios, es el retiro de las tropas extranjeras y un destino independiente para su país. Y de esto hay cada vez mayor conciencia en la comunidad internacional. Por algo medios oficiales de EEUU advierten con preocupación que están perdiendo la batalla de la opinión pública mundial, y de los países árabes en particular.

Para mediados de octubre se prepara una conferencia en la capital egipcia entre los vecinos de Irak y el G-8, y por otra parte se menciona una conferencia internacional dedicada exclusivamente a Irak. El canciller francés Michel Barnier dijo que su país y Rusia habían propuesto el año pasado una reunión de ese tipo a celebrarse en el ámbito de la ONU, y que la misma debería encarar el retiro de las tropas de EEUU y de los demás países de Irak, calificando la situación allí reinante de «hoyo negro» (trou noir).

Blair con «las manos tintas en sangre»

Mientras tanto, sin interrupción, helicópteros artillados yankis bombardean en forma inmisericorde, entre otros, el bastión sunita de Falluja, el barrio chiíta de Sadr City y la zona de Haifa en Bagdad, y sus bulldozers reducen a polvo las viviendas en zonas pobladas (lo mismo que siguen haciendo las tropas israelíes en Gaza y en los campos de refugiados, además de llevar sus atentados mortales a Siria). Estos ataques se ponen a cuenta del jordano Abu Musad al Zarkawi, pero son decenas de niños y pobladores que terminan cada día en los hospitales y los cementerios. También los ocupantes tienen sus bajas: en un solo día perdieron 5 marines, y su número total sobrepasa el millar, lo que contribuye a reavivar el clima por el retiro de las tropas en los propios EEUU.

El martes Tony Blair defendió en la Convención anual del Labour Party en Brighton la participación de Gran Bretaña en la guerra. El mismo día dos soldados británicos morían en Bassora, elevando a 68 el número de sus caídos. A texto expreso, Blair se negó a pedir disculpas por la invasión y se justificó diciendo, igual que Bush, que Irak era mejor sin Saddam. Pero no pudo evitar que desde la misma sala de sesiones se le gritara a voz en cuello que tenía la manos tintas en sangre. Aunque en su mayor parte los canales omitieron esa secuencia, uno por lo menos la difundió. Lo que todos mostraron es a los guardias de seguridad sacando a los empellones al denunciante y sus compañeros, y a Blair diciendo que debían agradecer que vivían en una democracia y podían decir lo que querían.

Hoy la vida de un secuestrado británico depende de él, y no parece dispuesto a mover un dedo para salvarla.

Después del 2 de noviembre

El tema de Irak ingresó a la campaña electoral norteamericana, que incluirá tres debates entre Bush y Kerry en los cuales se determinó por anticipado el más mínimo detalle, por ejemplo la altura y las distancias de las tribunas para que no resalte la menor talla de Bush. Pero hay novedades bastante más serias en el frente de guerra. Ataques arrasadores contra Falluja y una ofensiva contra Irán están en los planes del Pentágono para el día siguiente al 2 de noviembre. *

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