Bush y Kerry se preparan para debatir
Las negociaciones entre los equipos de campaña de ambos candidatos ya anuncian tales enfrentamientos: el entorno del presidente republicano, que busca la reelección, quiere -según la prensa- reducir de tres a dos el número de debates previstos, lo que indicaría que Bush teme ese tipo de ejercicio.
Los demócratas, que saben que cuentan con un candidato con fama de brillantez, no se hacen ilusiones: «George W. Bush es muy hábil en los debates. En toda su carrera política, jamás salió perdiendo en un debate», advirtió recientemente la directora de la campaña de Kerry, Mary Beth Cahill.
Los perfiles de ambos candidatos no podrían ser más distintos.
El presidente saliente Bush, de 58 años, reivindica sus raíces texanas: entró en política recién en 1994, como gobernador de Texas (centro-sur). Utiliza mucho su papel de «tipo común» que conquistó Washington e, inteligentemente, se ríe de sí mismo: «A veces, la gente tiene que corregir mi inglés», declaró el 2 de setiembre, en la convención republicana.
Es una actitud que lleva a la gente a pensar «parece que la vida es divertida junto a Bush», sostiene el politólogo John Jay Douglass, profesor de la Universidad de Texas.
«De vez en cuando soy demasiado franco», dijo el mandatario en lo que no sólo fue una confesión, sino también un zarpazo a su adversario demócrata, cuyas múltiples posiciones en diversos temas son consideradas por los republicanos como incoherencia.
Por su parte, Kerry, un claro ejemplo de la elegante y culta Nueva Inglaterra (noreste) que entró en política a su regreso de la guerra de Vietnam hace más de 30 años, es permanentemente descripto como «distante».
«No creo que Kerry diga las cosas bien, ni que tenga carisma», dijo Douglass.
Sin embargo, los periodistas que siguen su campaña descubrieron que, lejos de las cámaras, el candidato baja la guardia.
El invierno boreal pasado, la prensa estadounidense admiró su disponibilidad para convencer a los electores de Iowa (centro), cuyo caucus le dio su primera victoria en las primarias demócratas.
David Corbin, profesor de la Universidad de New Hampshire (noreste), considera que Kerry debería ser más natural.
«¿Si Kerry podría ganar ventaja? Sí, podría. Pero tiene que trabajar el lenguaje corporal. No se puede mentir con la apariencia. Sea usted mismo, no puede actuar un papel. ¡Sea sincero!», aconsejó Corbin al candidato demócrata.
Kerry tendría que dejar la impresión de que simplemente quiere «conversar con el presidente, mientras los estadounidenses observan».
La directora del instituto de investigaciones Annenberg Policy Center de la Universidad de Filadelfia, Kathleen Hall Jamieson, también subrayó la necesidad de espontaneidad.
«El candidato debe representar auténticamente al candidato», consideró, al recordar que esa falta de espontaneidad fue la que socavó las posibilidades del demócrata Al Gore en su campaña de 2000.
«Los debates que se avecinan entre Bush y Kerry serán, extrañamente, un enfrentamiento entre campeones invictos», sostuvo la periodista James Fallows, ex redactora del presidente Jimmy Carter, en la revista Atlantic Monthly.
Bush tiene la habilidad de llevar las respuestas de todas las preguntas al terreno del mensaje que quiere enviar. En cambio, el talento de Kerry es otro.
«Sabe mucho. Es rápido». Más que nada, en los debates «es mejor cuando lo obligan a reaccionar y es peor cuando se le da demasiado tiempo» para contestar. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad