Otro intento por juntar al progresismo
Así lo cree el alcalde de Morón, una ciudad del Gran Buenos Aires, Martín Sabbatella, una de las revelaciones del mundo de la política porque él solo consiguió el año pasado ser reelecto con más del 50% de los sufragios, tanto por el boca a boca de una gestión anterior a la que llegó en las listas de la Alianza y que gustó, como promoviendo el corte de boletas con el simple reparto de tijeras de plástico.
Sabbatella se hizo famoso internacionalmente cuando el Wall Street Journal le puso el ojo por su gestión austera y brillante, cosa escasamente común sobre todo en el Gran Buenos Aires, un territorio dominado por el peronismo, y dentro de él, por Eduardo Duhalde. Atención: hay comunas fuertes San Martín, San Isidro o Vicente López, en el cordón suburbano donde el peronismo mira de afuera.
Estudioso de la experiencia de Frente Amplio del Uruguay que sin quererla copiar, admira, el alcalde lanzó un partido nuevo, el Encuentro por la Democracia y la Equidad que lógicamente busca trascender los límites de Morón.
Al menos al nacimiento de la agrupación llegaron el jefe del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, el ex alcalde de Rosario, el socialista Hermes Binner, legisladores de la confianza de Elisa Carrió, la líder del ARI, más socialistas, ex radicales y sobre todo, ex militantes del Frente Grande, esa experiencia que impulsó Carlos «Chacho» Alvarez, de fugaz suceso.
A ver si nos entendemos: la experiencia no se inscribe en la concepción de las transversalidad que empujó el presidente Néstor Kirchner como idea para tener una fuerza amiga que compensase el peso del aparato del partido Justicialista.
Tras el corrimiento del Presidente, por múltiples razones concretas, hacia lo tradicional del peronismo, los esfuerzos transversales, que tuvieron a Ibarra y Binner y otros buenos gestores de intendencias importantes como sus impulsores, cayeron en vigor y perspectivas.
Lejos de Kirchner, por ahora
Sabbatella nunca quiso participar de ese esfuerzo porque por experiencia propia cree que arrimarse al aparato tradicional del peronismo, terminan deglutidos los mejores intentos. Simpatiza con asuntos que lleva adelante Kirchner, pero no quiere ir más allá de apoyos o críticas puntuales. A pesar que en el nacimiento del Encuentro, estuvo el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde (el bueno, como chancean los peronistas), un kirchnerista de cepa.
Recibió el novel pretendiente a más que alcalde, adhesiones de referentes culturales de prestigio, como Beatriz Sarlo, Juan Carlos Portantiero y José Nun, así como de Pascual Maragall, presidente de Cataluña, del vice del Senado de Chile, Jaime Gazmurri y del intendente de Montevideo Mariano Arana.
En su discurso, Sabbatella evitó mencionar de modo directo a los dos dirigentes cuyas posiciones generan más conflictos en el centroizquierda: Kirchner (al que le critica su alianza con Duhalde y sus vínculos con la vieja política y de quien reivindica algunas de sus decisiones) y Elisa Carrió (a la que le cuestiona su oposición empecinada y su decisión de no avanzar en acuerdos con otras fuerzas de centroizquierda). Cuidadoso, limitó sus críticas al aparato peronista y convocó a construir un proyecto progresista «que no se limita a dar testimonio».
«Vamos a trabajar en un espacio que tiene que crecer con autonomía, desde el que podamos acompañar, criticar o proponer», sostuvo sobre el final.
Ahora este exitoso intendente se propone ingresar en las grandes ligas de la política. Nada es sencillo, y sino, que lo diga «Chacho «Alvarez, en el complicado universo del centroizquierda.
Sabbatella puede exhibir juventud, apenas paso los 30 años y gestión. Se verá. *
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