En la Plaza Roja contra el terrorismo
Los manifestantes se congregaron en la catedral de San Basilio, en el acceso a la Plaza, tras la matanza de la Escuela 1 de Beslán, donde murieron al menos 335 personas, la mitad de ellas niños, y 120 cadáveres permanecen sin identificar.
Pese a la intensa lluvia, decenas de miles de personas portaban velas y flores en expresión de luto.
Además del lema oficial «contra el terrorismo», los manifestantes circularon con carteles y pancartas, muchos de ellos expuestos por sindicados, donde rechazaban el diálogo con grupos radicales.
En las calles de la capital de Osetia del Norte, Vladikavkaz, miles de personas marcharon y pidieron la renuncia de las autoridades locales.
Ante el creciente enojo de la población rusa y críticas internacionales sobre la ausencia de negociación y el modo en el que manejó la toma de rehenes, Putin adelantó a la prensa extranjera que realizará una investigación interna sobre la masacre, pero rechazó una pública.
«Quiero establecer la crónica de los hechos y hallar a los responsables, que deberán ser culpados», dijo Putin, para quien las críticas internas son una novedad, dado que en sus primeros cuatro años en el Kremlin gozó de niveles elevados de consenso.
«Pregunto por qué ustedes no se reúnen con Osama bin Laden y lo invitan a Bruselas o a la Casa Blanca para dialogar, le preguntan lo que quiere y le dan lo que busca, así los deja en paz. ¿Por qué no hacen eso?», ironizó Putin en entrevistas con los periódicos británicos Independent y The Guardian.
«Uno encuentra grandes limitaciones para lidiar con estos bastardos, entonces me pregunto por qué debemos hablar con personas que asesinan a niños. Nadie tiene el derecho moral de pedirnos que dialoguemos con asesinos de menores», agregó el mandatario ruso para responder a los reclamos sobre por qué no se logró una solución negociada en Osetia.
Un sondeo del Instituto Iuri Levada, centro estadístico considerado independiente, advirtió el lunes que sólo 8 por ciento de los rusos considera que la vía de la negociación es plausible para resolver el conflicto checheno y 91 por ciento que el país sufrirá nuevos ataques en el corto plazo.
Los rusos, en su gran mayoría, expresaron malestar con las fuerzas de seguridad, militares y de inteligencia, reclamaron medidas más enérgicas y advirtieron que la corrupción política facilita el accionar de grupos terroristas.
A la movilización en la Plaza Roja asistieron representantes del gobierno, del parlamento, sindicatos y personalidades del mundo del deporte, el espectáculo y la cultura locales, además de la iglesia ortodoxa y la comunidad judía.
Los organizadores habían dicho el lunes que esperaban reunir a 100 mil personas, pero voceros policiales elevaron ayer la cifra a 130 mil.
El alcalde de Moscú, Iuri Luzhkov, advirtió que «si Rusia no fue derrotada por el nazismo, no lo será por el terror».
En un palco cercano a la catedral se ubicaron el director de orquesta Vladimir Spivakov, el jurista y defensor de derechos civiles Ghenri Reznik, conductores de televisión y la campeona de gimnasia rítmica en Atenas, Alina Kabeva, entre otros.
Varias movilizaciones se realizaron en otras ciudades. *
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