La diputada argentina felicitó al presidente Kirchner por reprimir las manifestaciones

"Chiche" Duhalde, antipiquetera

El de la esposa de Eduardo Duhalde, voz importante en el peronismo y en el país, es un nuevo movimiento de presión que toma a las autoridades en pleno proceso de reajuste de su actitud frente a los movimientos contestatarios, particularmente el de los «piqueteros duros.

Hace una semana que por primera vez en tiempos de Kirchner se oyeron estampidas de gases lacrimógenos y de balas de goma contra manifestantes, claro que no se pueden omitir los hechos que generó el grupo llamado Quebracho justo ese día de paso por el país del titular del FMI, Rodrigo Rato.

Tampoco que las detenciones fueron realizadas por policías de civil, un hecho que generó una advertencia del Centro de Estudios Legales y Sociales y la promesa oficial de hacerles usar identificaciones personales a los agentes sin uniforme.

Un detalle marginal, el español se exhibió con guantes para ocultar una alergia provocada contra un antídoto contra la malaria, que creí estaba en su gloria por Argentina, Uruguay, Brasil y Chile, países que visitó.

Ese martes fueron detenidos 108 manifestantes del grupo Quebracho lo que marcó el cambio de estrategia del Gobierno para enfrentar los revuelos callejeros. Más tarde la Policía bonaerense detuvo al dirigente de la Corriente de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón, Gustavo Franquet. Esa organización es la rama piquetera de Quebracho. También fueron detenidos 14 piqueteros en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz que habían logrado puestos de trabajo en un campo petrolero luego de una extendida ocupación del yacimiento. El número de manifestantes presos la semana última llegó a 123. Fueron liberados 101, pero un fiscal quiere ahora procesarlos.

 

Hechos bisagra

No está de más recordar que está preso en Resistencia (Chaco) hace dos semanas el referente del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castells y es inminente citación a indagatoria a Luis D’Elía, por la toma de la comisaría 24ª de La Boca, el día que fue asesinado un militante social del espacio amistoso con Kirchner.

No es todo lo mismo, no se pueden mezclar peras con manzanas pero el Gobierno y el Poder Judicial ha pasado a una etapa de dureza con las agrupaciones piqueteras.

Ante la consulta de Clarín, tres funcionarios admitieron ese fenómeno. «Desde que Aníbal Fernández (ministro del Interior) se hizo cargo de la seguridad, el Presidente bajó la directiva de sacar el conflicto social de las calles», explicaron. Y en esa dirección señalan no sólo el cambio en la relación con los piqueteros sino también la intención de que los conflictos gremiales no se diriman en las calles.

Varios hechos estallaron luego de meses de reafirmarse que no se criminalizarían las protestas y menos aún que se las reprimirían. O que se requeriría un permiso previo para las manifestaciones. El Gobierno consideró grave que el movimiento piquetero Teresa Rodríguez, de tendencia guevarista, arrojara bombas molotov dentro de la sede de Repsol-YPF en mayo pasado y después el día de furia que el 16 de julio protagonizaron piqueteros, travestis y vendedores ambulantes en la Legislatura porteña. La petrolera y la Legislatura fueron como una bisagra para la actitud oficial.

 

La irrupción de Quebracho

Va de suyo que la ofensiva sobre las agrupaciones piqueteras tendrá su costo político. Los grupos más duros unificarán los reclamos y ni siquiera las discusiones que le genera las irrupciones de Quebracho evitarán que se agudice la tensión con la Casa Rosada.

Un juez federal ha pedido la captura del líder del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho, Fernando Esteche. La agrupación a pesar de tener ocho años de existencia, ahora ha pasado a un primer plano.

No es novedad: su historia esté signada por hechos de violencia y nadie tiene sobre este dirigente y su agrupación, una opinión terminante. Esteche es uno de los pocos que conoce la historia de Quebracho. Militante de Franja Morada, la rama estudiantil de la Unión Cívica Radical, en la secundaria y de la Juventud Intransigente en la Facultad de Periodismo de La Plata, siempre tuvo un discurso combativo. En la Facultad, en 1985 conoció a Leonardo del Grosso  otro líder de Quebracho  y se volvieron inseparables. En 1993, decidieron romper con el PI para encabezar una «resistencia popular y movimientista».

Así, como una agrupación universitaria, nació el Movimiento Popular de Unidad Quebracho con presencia fuerte desde entonces, y sin que sea convocado, en movilizaciones sociales que casi siempre finalizaban con represión.

Los dirigentes de Quebracho conocen de la prisión en los 90. Sea por incitación a la violencia, sea por tenencia de arma de guerra.

En su página de Internet, dicen luchar por «un país socialmente justo, económicamente independiente y políticamente soberano» y sostienen que «la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia».

En la Corriente Clasista y Combativa, un sector piquetero influenciado por el maoismo y que es duro, los vinculan con los servicios de inteligencia y hay quienes sostienen que «con sus acciones violentas terminan siendo funcionales al poder de turno». Darán que hablar. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje