Emotivo duelo nacional en Rusia

Beslan entierra a sus muertos

El último balance oficial de la tragedia da cuenta de 335 muertos y más de 500 heridos. Según las autoridades, los cadáveres de 31 secuestradores han sido encontrados y un miembro del comando pro-checheno ha sido detenido. Pero todo apunta a que este trágico balance aumentará.

En la ciudad de Beslan, donde todas las escuelas permanecieron cerradas, miles de personas asistieron a las ceremonias fúnebres. Los quejidos desgarradores de mujeres, el llanto de miles de familiares y un aguacero acompañaron el entierro de más de cien víctimas.

El presidente ruso, Vladimir Putin, no se desplazó al lugar, pero envió al jefe de su administración, Dmitri Medvedev.

El lunes por la mañana, el jefe de Estado se reunió con sus ministros en el Kremlin. «A través del alma y el corazón, todos estamos hoy en Osetia del Norte, en Beslan», dijo antes de guardar un minuto de silencio.

En todo el país, las banderas ondearon a media asta y se oficiaron ceremonias religiosas en las iglesias.

Las cadenas de televisión estatales dedicaron programas especiales a la tragedia de Beslan. El primer canal difundió un montaje de imágenes de las víctimas a cámara lenta con música clásica de fondo.

Hoy martes también será día de luto nacional.

En San Petersburgo, unas 15.000 personas participaron en una manifestación «contra el terror» y en Moscú está prevista otra similar por la noche.

Sobre el terreno, los investigadores afirmaron que los secuestradores estaban vinculados al jefe de guerra checheno Chamil Bassayev, al que los rusos consideran el «terrorista número uno».

El único miembro del comando capturado vivo afirmó ayer lunes en la televisión rusa que los líderes separatistas chechenos Aslan Masjadov y Chamil Bassayev habían sido los instigadores del secuestro.

«Nos juntaron en un bosque, y un hombre, cuyo nombre de guerra era ‘Coronel’, nos dijo: tenemos que tomar una escuela en Beslan. Fueron Masjadov y Bassayev los que nos pusieron este objetivo», dijo el joven prisionero, que aparecía solo en la imagen difundida por televisión. Añadió que el comando estaba integrado por árabes, uzbekos y chechenos.

Uno de los negociadores, el ex presidente de Ingushia, Ruslan Auchev, echó más leña al fuego al afirmar que el tiroteo no había sido desencadenado por los secuestradores, como dice la versión oficial, sino por grupos de civiles armados apostados en las inmediaciones del colegio.

Según Auchev, había negociaciones en curso cuando los civiles abrieron fuego. Los secuestradores, creyendo que se lanzaba un asalto, activaron los explosivos, lo que obligó a las fuerzas de seguridad a pasar a la acción.

Según una fuente próxima a la célula de crisis, los familiares de las víctimas quieren crear una comisión independiente para, entre otras cosas, tener acceso a la transcripción de las negociaciones con los secuestradores.

Mientras los programas televisivos giraban en torno a la emoción, la prensa moscovita era muy crítica el lunes con el poder, al que acusa de esquivar sus responsabilidades, y le pedía explicaciones sobre lo sucedido.

El redactor jefe del diario ruso Izvestia, Raf Chakirov, se vio obligado a dimitir el lunes, debido a un desacuerdo con la empresa de edición Profmedia, dirigida por un oligarca, que considera «demasiado negativa» la cobertura que hizo el periódico del secuestro. *

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