Tras las declaraciones del ex presidente Raúl Alfonsín

Relativizan la posibilidad de un golpe en Argentina

Alfonsín sostuvo que ese presunto golpe de derecha contaba con «fuertes apoyos de grupos especulativos y de inversionistas extranjeros que tramaban un «putsch» con el presidente Néstor Kirchner.

El ex presidente argentino (1983-1989) también aseguró que los grupos de desocupados (piqueteros) duros y la ex candidata presidencial de centro izquierda Elisa Carrió eran «funcionales a las tácticas de la derecha».

Las declaraciones de Alfonsín colocaron al borde de la ruptura a su partido, la UCR –también del ex presidente Fernando de la Rúa–, ya que se entabló una disputa entre quienes aún respetan su liderazgo y el ala derecha partidaria que lo acusó de estar «ga-ga» (anciano). «Hay que terminar de escuchar a Alfonsín, porque no es la primera vez que lanza denuncias de desestabilización poco creíbles», propuso el diputado nacional Roberto Iglesias, durante un cónclave reservado de la dirigencia de la UCR, revelaron a ANSA fuentes partidarias.

En cambio el diputado nacional kirchnerista Miguel Bonasso pidió «tomar con atención las denuncias de Alfonsín porque como ex presidente tiene información reservada, que se produce detrás de las bambalinas del poder».

Bonasso aseguró que «acusar a Alfonsín de ga-ga (anciano) es una forma de desprestigiarlo, como cuando a mí me tildaron de payaso o loco por denunciar amenazas de muerte, que luego fueron comprobadas por la Justicia».

El diputado y escritor argentino aseveró que «la derecha viene conspirando contra Kirchner desde que asumió el gobierno en mayo de 2003, pero en los últimos meses se ha puesto más virulenta y trata de acotar al gobierno con el tema de la inseguridad» ciudadana.

El diputado nacional de centro izquierda Mario Cafiero afirmó a ANSA que «la derecha ya dio un golpe al instalar la agenda política» y pronosticó que Kirchner «deberá optar por cambiar el modelo o reprimir al pueblo».

«Tengo la esperanza de que ante el descrédito de la represión, Kirchner producirá una reacción, no así su ministro de Economía, Roberto Lavagna, apegado a este modelo económico que es de derecha», afirmó Cafiero.

La diputada nacional Alicia Castro, referente del presidente Hugo Chávez en Argentina, señaló a ANSA que «sin duda la derecha quiere recuperar el gobierno y si Alfonsín tiene información confiable debería revelarla a la sociedad, pues en caso de un golpe todos seremos víctimas y no sólo los políticos».

El diputado nacional peronista (oficialista) y ex embajador en Italia, Humberto Roggero, en cambio sostuvo a ANSA que «no creo en las conspiraciones permanentes y es un despropósito plantear un golpe en estos momentos».

Voceros de la Secretaría de Seguridad sostuvieron que «no existe en el país un clima de desestabilización» a causa de la protesta social y las virulentas expresiones piqueteras.

Los funcionarios de Seguridad admitieron a ANSA que «hay más consenso, sin duda, hacia la derecha, pero todavía ese sector político no tiene una figura para encolumnarse».

«Para frenar el avance de la derecha es importante que el tema de la inseguridad salga de los medios, pero todavía es una cuestión que sigue pegando fuerte en la opinión pública», agregaron los voceros de la Secretaría de Seguridad.

La ex candidata presidencial Elisa Carrió descalificó las críticas de Alfonsín recordando que brindó su apoyo a la designación de Domingo Cavallo como ministro de Economía del ex presidente De la Rúa (1999-2001) y lo acusó de ser «un empleado» del ex mandatario Eduardo Duhalde (enero 2002-mayo 2003).

El prestigioso sociólogo José Nun coincidió con Alfonsín que Carrió se ha convertido en «un personaje funcional a la derecha», en declaraciones a la revista cutural Lezama.

«En la Argentina la diferenciación no aparece por la construcción política ni de estructuras partidarias, sino por la aparición obsesiva en los medios. Por eso me parece sintomático que Carrió se haya dedicado a adelgazar, que use un collar de perlas, se haya sacado el crucifijo y que está apostando a una cosa absolutamente mediática», criticó Nun, quien fue uno de los asesores de la ex candidata presidencial.

Nun criticó también la mediocridad de los intelectuales argentinos a quienes acusó de «dedicarse a ganar plata publicando manuales de autoayuda», al mismo tiempo que se percibe «un silencio ensordecedor de los sectores pensantes de la sociedad». *

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