Duhalde en la picota y Kirchner tocado por las muertes en Avellaneda

A dos años de la masacre

Desde entonces, cada mes, y ni que hablar, cada aniversario como el de ayer, la corriente Aníbal Verón, donde militaban los jóvenes Maximiliano Kostecky y Darío Santillán, bloquearon casi dos jornadas el Puente Pueyrredón que une por el sur a esta ciudad con Avellaneda. Diariamente pasan por ese pasaje, unos 75 mil vehículos.

Fue en aquel puente donde comenzó la cacería de los piqueteros que demandaban, entonces, planes de trabajo. Pero la tragedia ocurrió cerca de allí, en la estación Avellaneda del ferrocarril.

A la primera visión oficial, de riña entre tendencias piqueteras, se impuso la verdad de los hechos por medio de fotografías que publicaron Página/12 y Clarín y por medios alternativos. El comisario jefe de la operación está procesado y preso, al igual que varios policías.

Pero el padre del joven Santillán y una proclama leída ayer, sostiene que es necesario encontrar a los responsables políticos de esa masacre y culpó al propio Néstor Kirchner de no aportar al total esclarecimiento de los crímenes. El Presidente le había prometido a la Aníbal Verón la constitución de una comisión investigadora independiente, pero por presión del duhaldismo, jamás se constituyó.

En estos días de tensión interna entre Kirchner con Duhalde, la sombra de los crímenes asume rasgos peculiares. Entre insulto va y viene por los corifeos de los dos influyentes dentro del peronismo, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró que el entonces jefe de gabinete de Duhalde, Alfredo Atanassof creó las condiciones para la masacre.

Críticas a Kirchner

Los servicios de inteligencia están también en la picota y una oficina de la SIDE fue «escrachada» el viernes.

En el mitin realizado ayer en el Puente Pueyerredón con miles de personas que clamaban justicia se acusó a Duhalde, a integrantes de su gabinete dos años atrás y al gobernador Felipe Solá como responsables intelectuales de las muertes. Kirchner fue acusado por no cumplir con su palabra de investigar «hasta la última consecuencia».

A la Aníbal Verón la acompañó todo el espacio piquetero, incluso aunque no en el bloqueo del Puente Pueyrredón que comenzó (con intervalos) el viernes, de las tendencias que apoyan a Kirchner.

Una de ellas, la Federación de Tierra y Vivienda, que orienta Luis D’Elía tomó ayer por asalto la seccional policial del barrio de La Boca por el asesinato de uno de sus militantes en esa jurisdicción. La policía informó mas tarde que el asesino fue detenido. El caso fue independiente de la rememoración.

La multitud congregada en el Puente con todo el espectro del piqueterismo duro, marchó luego hacia Plaza de Mayo con reclamos de justicia y condenas a la política de Kirchner como las negociaciones con los acreedores, las relaciones con el FMI o el envío de tropas a Haití.

La orden que dejó Kirchner, que está en China Popular, al vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo, Daniel Scioli, fue la de no reprimir, ordenar que la policía ponga límites geográficos y no responder «provocaciones».

El jueves, un sector marginal pero durísimo, «Quebracho» con una década de participación en acciones violentes, casi de tinte anarquista, ocupó el predio del Ministerio de Defensa (donde funcionan las tres Fuerzas Armadas, además), quemó banderas de los EEUU y de las Naciones Unidas en repudio al envío de tropas a Haití.

La ominosa sombra de la masacre de Avellaneda estuvo ayer nuevamente presente y seguirá hasta que haya justicia. *

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