El mentiroso traspaso de la soberanía a los iraquíes
En vísperas del 30 de junio, fecha señalada para un presunto traslado de la soberanía a los iraquíes, queda claro que no hay tal, sino que seguirán mandando las tropas de ocupación, las cuales se mantendrán (e incluso acrecerán su número) por tiempo indefinido; que el nuevo gobierno provisional, digitado al igual que el anterior por el virrey Bremer, carecerá de todo poder real y se limitará a organizar la elección de una asamblea constituyente tan lejos como el 31 de enero de 2005; y que los iraquíes aspiran como única solución al retiro de todas las tropas de ocupación y no reconocen como propio al actual gobierno ni al próximo.
«El odio a EEUU se ha vuelto normal»
Se agrega una cuarta evidencia, dolorosamente inscrita en la carne de la población iraquí: los yankis se preparan para esa fecha multiplicando las masacres en las zonas de máxima resistencia, con el pretexto de combate al terrorismo. En Falluja por tercer día consecutivo bombardearon el viernes, provocando en total 38 víctimas. Este hecho de barbarie es banalizado en las cadenas yankis y justificado como una «acción defensiva» para deshacerse de un líder terrorista, cuando se trata de una venganza contra un bastión de la resistencia sunnita que los obligó a retirarse. También es verdad que la bestialidad de la ocupación ha unido a toda la población (sunnitas, chiítas, kurdos y otros) en el reclamo común de retiro de los ocupantes y de retorno real a la soberanía del pueblo.
Esto es lo que advertimos en todos los noticieros, multiplicado desde que se difundieron las imágenes de las torturas. Una encuesta de France Presse del 16 de junio revela que el 90% de los iraquíes no quiere ni confía en el invasor, y que el 81% tiene «buena opinión» de Moqtad al Sadr, líder de la resistencia en Najaf. Bush procura involucrar a la OTAN en Irak (ese es el objetivo de su actual viaje a Irlanda), pero hasta ahora fracasó.
El desprestigiado gobierno provisional alega que las acciones opositoras están a cargo de «extranjeros», cuando es evidente que involucran a todos los sectores de la sociedad iraquí en variadas formas de lucha, que incluyen los atentados suicidas de los que caen víctimas tanto las tropas de ocupación (en número mayor que nunca, y que va en aumento) como iraquíes enrolados por la paga en las fuerzas de seguridad.
No extraña, en este cuadro, oir hasta en la CNN que «el odio a EEUU se ha vuelto normal». Es sin duda el sentimiento dominante. Y no sólo en Irak. La repulsa a Bush lo cerca en todas partes: en Italia, en Francia, en Turquía, ahora en Irlanda. En cada visita suya la nota es la multiplicación de los mecanismos de seguridad para enfrentar el repudio popular. Un cambio en ese sentido también se está gestando en EEUU mismo.
Encuesta y Fahrenheit 9/11
Resultan sugestivos los resultados de una encuesta difundidos ayer en medios estadounidenses: el 54% de la población considera a esta altura que fue un error invadir Irak. Este guarismo refleja sin duda el aumento del número de sus muertos, las evidencias de la sinrazón de la invasión y las mentiras de las que estuvo rodeada, que ahora han estallado a la luz pública. A este proceso habrá de contribuir poderosamente Fahrenheit 9/11, el documental de Michael Moore que arrasó en la premiación en Cannes y que ayer, venciendo los intentos de prohibición y las trapisondas en la distribución, comenzó a proyectarse en Estados Unidos.
Los primeros comentarios destacan la solidez de la documentación de la película, que avala sus conclusiones y compromete seriamente al presidente Bush: sus relaciones familiares y de empresa con el clan de Osama bin Laden, y a la vez la mentira manifiesta de los vínculos de Saddam con Al Qaeda. Se otorga influencia al documental en la definición electoral, aunque es visible que Kerry no da la talla y eligió mantenerse en forma timorata en el trillo de Bush.
Las torturas
Los iraquíes dicen que los juicios sobre torturas que prosiguen morosamente en Bagdad son una farsa, porque los yankis son a la vez juez y parte. Denuncian que se sigue manteniendo numerosos presos en Abu Ghraib, sin juicio ni defensa, sin revelar su identidad ni permitir visitas familiares. Ahora mismo especialistas de la ONU señalan que se les impide el ingreso a las cárceles de Irak, de Afganistán y de Guantánamo, donde no hay ningún control sobre la situación de los detenidos.
En Guantánamo, centro de atroces torturas a cientos de presos desprovistos de todo derecho, ahora EEUU procura colocarlos bajo la jurisdicción de sus tribunales militares. Hasta Gran Bretaña, al servicio incondicional de Bush, protestó. Obviamente, después del 30 de junio las cárceles de Irak seguirán como ahora bajo mando de las tropas yankis. *
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