Frustran intento de golpe en el Congo
Los rebeldes están en fuga tras intentar tomar la radio nacional y después de algunos combates, dijeron testigos. Por su parte, la policía custodia varios puntos de la capital y algunos blindados tomaron posición en torno del aeropuerto.
«La tentativa de golpe falló, la situación está ahora tranquila», dijo el ministro de Información, Vital Kamerhe, en la radio privada Top.
El ministro identificó al «cabecilla» de la rebelión como «el mayor Eric Lenge y un grupo de rebeldes, en su mayoría miembros de la guardia presidencial, que habían tomado la radio Nacional y la sociedad eléctrica Snel».
Junto a sus fieles, a las 2.30 locales Lenge ocupó la televisión y lanzó una proclama donde se anunciaba la suspensión de las instituciones y del proceso de transición que debería llevar a elecciones en junio de 2005.
Fuentes diplomáticas dijeron que se escucharon cañonazos provenientes del campo militar Tshatshi, en la periferia de Kinshasha. Numerosas explosiones y disparos se escucharon en varios puntos de la ciudad, según testigos.
Agregaron que se oyeron explosiones en el centro de la capital y en el barrio de Galiema, donde se levanta el campo de Tshatshi.
Sin embargo, poco después el ejército regular retomó el control de la situación, y hacia las 9 locales Kabila pese a que algunos rumores lo daban por muerto habló al país, vestido con uniforme militar, para invitar a la población a la calma y asegurar que la situación está bajo control.
El mandatario dijo que una docena de rebeldes fueron capturados y que el líder rebelde, Eric Lenge, fugó. «Es necesario arrestarlo rápidamente», dijo.
Lenge, junto a un grupo de rebeldes a bordo de dos vehículos, se refugió en la ciudad de Ndjili, donde se presume permanece rodeado por fuerzas leales a Kabila, según fuentes diplomáticas.
Kabila dijo que no permitirá que nadie detenga el proceso de transición que, afirmó, concluirá con elecciones generales en junio de 2005.
La unidad del Congo, que hace un año y medio salió de una durísima guerra civil que involucró a seis países de la región y provocó más de 3 millones de muertos, parece cada vez más inestable, y el gobierno de unidad nacional se muestra a su vez cada vez más frágil.
En el este del país los grupos rebeldes (oficialmente disueltos) pro ruandeses demostraron que pueden atacar donde y cuando quieren, y en el sur la región de Katanga está en poder de grupos armados.
Mientras tanto, los 10.000 cascos azules de la ONU se muestran impotentes, aunque todos suscriben los reclamos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de la Unión Europea y de la Unión Africana, que no pueden cambiar la situación en el terreno. *
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