Mociones de desconfianza desde la izquierda y la derecha para el primer ministro israelí

Ariel Sharon supera la censura

De ese modo, el premier logró una salida para las dificultades creadas por el rechazo de sus planes de retiro de parte de los afiliados al Likud, partido de ultraderecha al que él mismo pertenece, en la votación del 2 de mayo último.

Ayer, aguijoneados por el premier, la mayor parte de sus ministros aprobó el retiro de Gaza, pero ayer un sector de diputados le confirmó que no habrá disciplina parlamentaria sobre el retiro de Gaza. En el parlamento hoy se volverá a votar sobre un discurso político de Sharon y el miércoles la oposición de derecha y de izquierda podrían intentar juntas pasar un proyecto de ley para disolver anticipadamente la legislatura.

Las que se avecinan son horas de convulsión en la política israelí, pues incluso otro partido de la coalición, el nacional-religioso, de seis diputados, podría pasar a la oposición.

Lo decidirá en pocos días más su comité central y si en él se impone la línea radical, Sharon se quedaría sin mayoría.

Entre los más críticos del premier, se encuentra el ex ministro de Exteriores, David Levy, en otro tiempo «paloma» del Likud y ahora «halcón» convencido, a la derecha incluso del propio Sharon.

Levy se manifestó en contra de tres ministros que votaron a favor del retiro, despues de haberlo criticado duramente. Se trata de Benyamin Netanyau (Finanzas), Silvan Shalom (Exteriores), Limor Livnat (Instrucción).

Sus críticas fueron recibidas con amplios gestos de asentimiento de parte de varios diputados del Likud, entre ellos, Ehud Yatom y Gila Gamliel. Sharon pudo conocer de este modo la situación real de su propio partido, de modo de llegar a la conclusión de que con compañeros de ruta como ellos el retiro de Gaza y la remoción forzada de ocho mil colonos no será tarea fácil.

Ayer en el Parlamento se recordó que, en 1994, después que un colono realizó una masacre de palestinos en la Tumba de los Patriarcas de Hebrón, el entonces premier laborista Yitzhak Rabin no tuvo ni la fuerza ni la determinación necesarias para desalojar de la ciudad a los 400 colonos judíos que residían en ella.

Sharon necesita nuevos apoyos políticos e incluso una nueva coalición. Ayer los 21 diputados laboristas de Shimon Peres lo ayudaron, absteniéndose sobre las mociones de censura.

Por el momento, le aseguraron una red de protección, pero el propio Peres, como Sharon, es rechazado duramente por sus compañeros de partido, cuya ala izquierda insiste en impedir una reedición del gobierno de unidad nacional con el Likud. *

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