Acciones terroristas de la CIA, ayer y hoy
George Tenet, hasta hace unos días jefe de la CIA tras siete años de ocupar el cargo bajo Clinton y Bush, es el otro fusible que saltó a causa de los atentados perpetrados por EEUU en Irak que salieron a la luz pública. Pocos darán crédito, en efecto, a su declaración de que «mi renuncia tiene un solo justificativo: el bienestar de mi hermosa familia», mencionada por el presidente al darle el olivo. Más bien le escapó a informes legislativos que evidencian las tremendas metidas de pata de la CIA. Detrás de ellos hay un largo historial de crímenes y atentados terroristas de la Agencia Central de Inteligencia a lo largo de más de medio siglo.
Renuncia por tres causas
Allen Dulles, el degollador de Guatemala, tuvo también una dilatada gestión al frente de la CIA, que cesó cuando el pueblo cubano hizo trizas la invasión de Playa Girón, en abril de 1961.
A Tenet lo estaba esperando una citación de la Comisión de Inteligencia del Senado con un informe de 400 páginas que revela los errores garrafales de la CIA sobre la existencia en Irak de armas de destrucción masiva que nunca se encontraron después de más de un año de ocupación militar. Estos falsos informes fueron invocados por Bush y Colin Powell ante la ONU y el Consejo de Seguridad en el intento de justificar una invasión repudiada por el mundo entero. Sobre este punto hay otro informe igualmente lapidario de un especialista norteamericano, Charles Duelfer.
Tenet debía comparecer también ante el Comité senaturial en relación con la investigación de los atentados del 11 de setiembre 2001, que dejan muy mal parada a la CIA y sus relaciones con el FBI. El tercer tema urticante es el de las torturas en la prisión de Abu Ghraib, en las cuales participaban elementos de la CIA, operando en los interrogatorios y las vejaciones a los presos. Este tema ha causado hasta ahora el alejamiento del general Ricardo Sánchez y la condena a un soldado. Nada más. Sobre las torturas trasladadas de Guantánamo a Irak (incluido el jefe de los torturadores, general Geoffrey Miller) el New York Times asegura que existía por lo menos desde 2003 una orden presidencial que las autorizaba.
El informe Church
Después del escándalo Watergate se publicó en EEUU el informe de la Comisión presidida por el senador Frank Church (346 páginas, noviembre 1975) que comprueba la injerencia política, militar, de inteligencia habitualmente por métodos terroristas- de la CIA en numerosos países, incluyendo el asesinato de líderes políticos previo visto bueno presidencial. Entre las operaciones de gran magnitud acometidas por la Agencia en el período anterior al informe, se citan: el derrocamiento de Arbenz en Guatemala en 1954; el complot para asesinar a Nasser en 1958; el asesinato del primer ministro de Sri Lanka, Simón Bandaranaike, en 1959; el asesinato de Lumumba en 1961, también organizado por la CIA a sugerencia del presidente Eisenhower; los asesinatos de E. Mondlane de Mozambique en 1969, de Amílcar Cabral, de Guinea y Cabo Verde, el derrocamiento de Allende en 1973 (sobre este tema montones de documentos desclasificados muestran la participación directa de la CIA y de Kissinger, lo mismo que en el ulterior asesinato, en setiembre de 1976 en Washington, del ex canciller Orlando Letelier y su secretaria Ronni Moffit por un agente doble de la CIA y de la DINA chilena, actualmente preso). Siguen los asesinatos de M. Rhaman, presidente de Bangladesh en 1975, de N’Gouabi, presidente de la R.P. del Congo, en 1977, decenas de atentados contra Fidel Castro, el intento de matar a Khadafi mediante bombardeo al palacio presidencial de Libia en abril de 1981. Sobre esto último hay declaraciones ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes del entonces director de la CIA, William Casey.
Un rastro de sangre
Hoy en Panamá está preso Luis Posada Carriles, el agente de la CIA que organizó la voladura del avión de Cubana en Barbados que provocó la muerte de 75 deportistas, que fue sacado por la CIA de la cárcel en Venezuela y volvió al trabajo sucio en el enésimo intento de asesinato de Fidel Castro en ocasión de la Cumbre presidencial en Panamá.
Sobre la actividad terrorista de la CIA valen las revelaciones de ex agentes como Marchetti, el cubano Hevia Cosculluela (secretario y traductor de los agentes secretos del FBI y la CIA Sáenz, Cantrell y Mitrione, especialistas en terrorismo y torturas en Uruguay). En Bocas del Tiempo de Galeano se encuentra un testimonio de Philip Agee sobre actividades de la CIA en Uruguay, especialmente en atentados mortíferos contra la prensa de izquierda. *
Te recomendamos
¿mesías?
Milei rendirá tributo al mesiánico Rebe de Lubavitch, que predicaba supremacismo racial judío
Desde proclamarse mesías y decir que los judíos son la raza superior hasta los escándalos de pederastia encubiertos por la organización: este es el movimiento al cual Javier Milei rendirá tributo en el Palacio Libertad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad