Los sinuosos caminos del uso de la palabra "tortura"

La definición de la palabra «tortura», su historia y su uso, ocupan un lugar embarazoso en el debate público sobre el escándalo de los apremios cometidos por soldados estadounidenses contra prisioneros en la prisión iraquí de Abu Ghraib.

Mientras el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, se niega a utilizarla y los medios estadounidenses recurren a metáforas para eludirla, el ex vicepresidente demócrata Al Gore estimó que la única solución es emplearla.

La mayoría de los diarios europeos, incluidos los británicos, consideraron adecuado utilizar el término «tortura» en sus títulos relativos al escándalo en esa cárcel al oeste de Bagdad.

Por su parte, los principales medios estadounidenses prefirieron limitarse al uso de eufemismos como «abuso» o «malos tratos». No obstante, algunos editoriales o análisis hablaron de «tortura».

Una excepción notable fue el caso de la revista New Yorker, que jugó un papel relevante en la divulgación de la amplitud de los abusos perpetrados en Abu Ghraib. La publicación tituló la foto de un recluso desnudo vigilado por perros amenazadores con la impactante leyenda «La tortura de los prisioneros iraquíes». *

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