Análisis internacional

La guerra de Irak y el precio del petróleo

Hugo Chávez dice que la disparada de los precios del petróleo (que llegó a sobrepasar los 42 dólares el barril, un récord histórico) se debe esencialmente a la guerra de Irak, y no va a modificarse por la reunión de la OPEP. Existe una extrema volatilidad en toda la región del Oriente Medio, agravada por los atentados a los pozos petrolíferos como en la ciudad de Al Jobar, en Arabia Saudita, que vemos arder en todos los noticieros. Es del caso preguntarse qué está sucediendo con el petróleo iraquí y cómo incide en este rubro esencial la acción del nuevo gobierno de Bagdad, que tiene el mismo poder que el viejo del cual emana, que es prácticamente nulo.

 

¿Quién es el dueño del petróleo iraquí?

Cuando se produjo la invasión a Irak, el año pasado, las tropas tuvieron especial cuidado en proteger los pozos y las instalaciones petrolíferas en todo el país. En Bagdad se produjeron depredaciones de todo tipo, en medio del caos reinante, y las tropas invasores se preocuparon exclusivamente de proteger el ministerio del petróleo, mientras se reducían a polvo riquezas culturales milenarias de la humanidad. Ahora en todo el país hay un cuidado extremo con el complejo petrolero, especialmente protegido en todas sus instancias. Uno de los objetivos principales de la invasión yanki era y sigue siendo apoderarse de toda esa riqueza, y al mismo tiempo participar con sus grandes empresas (caso típico, la Halliburton del vicepresidente Cheney, maestra en el arte de los negociados y la sobrefacturación) en toda la obra de reconstrucción de las estructuras que ellos mismos destruyeron con sus bombardeos.

Como se sabe, después de designar primer ministro a Iyad Allawi, un miembro de la anterior Autoridad Provisional de la Coalición (APC) que trabajaba de tiempo atrás para la CIA, salió finalmente electo presidente Ghazi al Yawar, en una pulseada con Adnan Pachachi, ambos miembros de la APC y ejerciendo el primero la presidencia de turno de la misma hasta fines de mayo. Desde ese cargo, Yawar expresó su voluntad de que los iraquíes controlen los ingresos provenientes de la exportación del petróleo y su destino. Ahora, el nuevo gobierno interino debería administrar el Fondo para el Desarrollo de Irak, que en gran parte se nutre del producido de esas ventas. Eso sería lo lógico. Pero EEUU se opone. En opinión de Washington, el nuevo gobierno iraquí no tendrá un mando real sobre sus fuerzas armadas y sus destacamentos de seguridad, y tampoco sobre su riqueza petrolera. Su poder sería, así, absolutamente nominal. En las jerarquías militares y en el virrey Paul Bremer (que es el que digitó el nuevo gobierno, como había hecho con el anterior, muchos de cuyos miembros se reproducen en el actual) radica el poder verdadero. En cuanto al petróleo y su destino, se ha conocido la siguiente historia, que tomamos de Página/12.

 

Un barril sin fondo

Desde que invadió y ocupó militarmente el país, EEUU tomó absolutamente en sus manos, sin compartirla con nadie de la presunta «coalición», todo lo referido a la extracción del petróleo iraquí, su exportación, los convenios respectivos y el uso del los recursos provenientes de esas ventas. En mayo viajó a Nueva York una delegación encabezada por Hamid al Bayati, viceministro de relaciones exteriores del anterior gobierno interino (no sabemos si figura en el actual), con la intención de reclamar ante la ONU que las potencias ocupantes cedieran a los iraquíes el manejo de los fondos provenientes de las exportaciones de petróleo. Fracasó en toda la línea. En esos días, exactamente el 24 de mayo, la Liga por la Defensa de los derechos del pueblo iraquí declaró a través de su vocero Muzhir al Dulaymi que «se roba diariamente a Irak»; que los datos del movimiento portuario de al Bakr, en el sur de Irak, y en el puerto de Jihan, en Turquía, demuestran que «tres millones de barriles de petróleo salen de Irak cada día»; y que existen muchos contratos secretos «que ni siquiera se notifican al Ministerio del Petróleo iraquí», cuyos funcionarios tienen prohibido hablar del tema.

 

Las tropas no se van

El citado primer ministro Iyad Allawi declaró que los iraquíes quieren el fin de la ocupación y un ejército propio, pero que hasta que ello no ocurra la presencia de las tropas de la coalición es fundamental «para garantizar la seguridad». Ya se habla de que las tropas permanecerá por lo menos hasta el 2006, y según Bush «mientras sea necesario», sin límite temporal. Operan como en territorio conquistado, asegurando el traspaso de toda la riqueza petrolera a EEUU y en aras de su plan estratégico de imponer en el Oriente Medio un «nuevo orden», consigna con reminiscencias hitlerianas. *

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