AVANZADA

La extrema derecha se inserta en la política portuguesa

En solo seis meses el partido de extrema derecha Chega logró amasar una gran intención de votos gracias a sus postulados nacionalistas y ultraconservadores.

Foto: Facebook / André Ventura
Foto: Facebook / André Ventura

Portugal es constantemente alabado por sus logros socialistas como la baja criminalidad, su economía saludable, su seguro universal de salud y su buena educación, pero alguien ha venido a enturbiar las aguas con una propuesta de extrema derecha: se trata del parlamentario André Ventura, de 36 años, quien le abre paso a los ultras en la política portuguesa.

Sin embargo, él rechaza que lo coloquen en ese lado del espectro. “La etiqueta (de ultraderechista) no me gusta, pero tampoco me preocupa. Lo que somos es un partido antisistema”, sostiene. “En dos meses de sesiones hemos votado con la derecha y con el Partido Comunista y apoyaremos el presupuesto del Gobierno socialista si incluye el plus de peligrosidad para la policía y el plus de alojamiento para los profesores”, añade.

En mayo pasado intentó entrar al Europarlamento pero no consiguió los votos necesarios; sin embargo dice sentirse cerca de los partidos demócratas cristianos y del ultraderechista español Vox, con el que asegura tener “buenas relaciones”.

Discurso ultranacionalista

Antes de fundar el partido Chega (Basta, en español) Ventura estaba adscrito al Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha), y fue candidato por esa fuerza a Ayuntamiento de Lourdes. Si bien lo logró ganar sí acaparó titulares en la prensa por sus polémicas e incendiarias declaraciones. “Hemos tenido una excesiva tolerancia con algunos grupos y minorías étnicas”, dijo entonces. “No comprendo que haya personas a la espera de que rehabiliten sus casas, cuando otras, por ser de etnia gitana, las tienen siempre arregladas, por no hablar de la ocupación de espacios ilegales sin que nadie haga nada. Esto no es racismo ni xenofobia, es resolver un problema que existe porque hay minorías en nuestro país que creen que están por encima de la ley”.

Poco después de estas polémicas declaraciones fundó Chega. “Sentí que mi partido no respondía a lo que la sociedad quiere en temas como la seguridad, la criminalidad, la justicia, la inmigración y fundé mi propio partido”.

Su popularidad viene creciendo alimentada por la ola de partidos de extrema derecha que acecha toda Europa. En las legislativas de octubre logró el 1.3% de los votos y un mes después ya las encuestas le dan el 5% de intención de voto. Él dice que es porque ahora el pueblo los “conoce” y que el respaldo que reciben es consecuencia de estado de “hartazgo” de la gente. El pueblo está harto de los políticos de siempre, todos iguales; la izquierda grita en las calles contra el Gobierno y luego le votan en el Parlamento. Nosotros somos diferentes y eso es lo que nos hace crecer. Somos un partido de gente común, no de élites, gente que sufre con el actual sistema”, afirma.

Lo único que diferencia a Chega de otras fuerzas políticas semejantes en el continente es su posición respecto a la Unión Europea. “No haremos un Portugalexit mientras no se diluya la identidad portuguesa y se respete el Estado nación. Estamos a favor de un Europa fuerte y de un Ejército común europeo muy fuerte; pero también queremos un criterio común, que no se sancione a Portugal por un déficit excesivo y se le perdone a Francia”.

Chega ha presentado iniciativas a favor de la cadena perpetua, la castración química, la reducción del Parlamento de 230 a 180 legisladores y un IRPF universal para todos (diferente al actual que es escalonado por ingresos).

También quiere rehacer la Constitución Política, que data de abril de 1976. “Esta Constitución ya no sirve, es una barrera para el desarrollo del país. El próximo año plantearemos una profunda revisión del texto, será el primer paso”.

 

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