Buscan poner paños fríos entre Kirchner y Lagos

Las relaciones argentino-chilenas están dañadas desde que se redujo el suministro de gas al país trasandino y, al parecer, por el desprolijo manejo de esta crisis sea por la cancillería o por el propio presidente Néstor Kirchner.

Tampoco a La Moneda le agradó que en un muy difícil convenio de Argentina con Bolivia se haya incluido una cláusula por la cual ni un milímetro cúbico de gas del altiplano podría ser derivado a Chile. Ya se sabe, La Paz y Santiago han enrarecido aun más sus ya deteriorados vínculos desde que el presidente Carlos Mesa reflotó la añeja aspiración de una salida al mar para su empobrecido país.

Ricardo Lagos fue duro: Argentina no tiene previsiones sobre el desarrollo de esta crisis, tronó. Eso a pesar de que su canciller, Soledad Alvear, anduvo por aquí, habló extensamente con su par Rafael Bielsa e incluso avanzaron en un esquema de negociación que incluye una comisión bilateral.

Hay razones adicionales de preocupación. A Lagos, la oposición de derecha se le fue sobre las barbas al punto que hoy no se sabe cómo le irá a la Concertación en octubre cuando se celebren elecciones municipales que pueden ser un test para las presidenciales de 2005, en las que la Alvear puede pelearle por el oficialismo al hombre que pondrá la derecha, que presumiblemente sería el actual alcalde de Santiago, Joaquín Lavín.

Hay razones objetivas que llevaron al gobierno a cortar los suministros a su vecino andino: la propia escasez local y la ley que obliga a abastecer antes que nada, al mercado interno. Pero, dicen los analistas, el manejo político de esta situación fue deficitario.

Las razones de la escasez interna es cuestión de debate. Las autoridades marcaron a las empresas privadas como responsables por el daño, al no haber invertido con tiempo en explotar el recurso y construir los gasoductos necesarios. «Las tarifas están atrasadas», es el argumento empresario.

Ya hubo incrementos de tarifas que teóricamente no deberá afectar a las familias, pero quién sabe. Además, como el fluido afecta al servicio eléctrico, no sólo son posibles cortes de luz sino aumentos de tarifas. Se habla que tampoco la sufrirán los usuarios comunes, pero, quién sabe también.

La cuestión gasífera y eléctrica podría influir negativamente sobre el crecimiento económico, del que se jactan las autoridades por su ritmo casi a escala mundial, que incluso, según el ministerio de Trabajo, ya influye muy positivamente en la mayor demanda de brazos de desocupados.

En este contexto, Brasil lanzó una idea: la de integrar con Argentina y Brasil, al menos en un principio, la producción y distribución del gas, que vaya al encuentro de las dificultades transitorias que se presenten. No es un proceso fácil, mientras en Bolivia no se defina el futuro.

Los mensajes del gobierno argentino son de reiterar que Chile «es una opción estratégica y vamos a hacer todo para fortalecerla», Rafael Bielsa dixit.

Ya el más reciente de los cortes de suministro fue anticipado con tiempo a los vecinos. Pero habrá que ver cómo le va a la Comisión bilateral creada al fin de semana a raíz de la crisis.

Se juntaron, de repente, demasiados factores. Y habrá novedades en la materia como que Argentina, Brasil y Venezuela integren un ente petrolero conjunto, que tiene que ver con lo estratégico. Caracas suministró fuel oil a cambio de productos argentinos para cerrar un bache. Se trata de mirar más allá de lo coyuntural.

Si la idea petrolera avanza, Kirchner deberá apurar su promesa electoral de crear una empresa estatal para el oro negro ya que todo lo referente a hidrocarburos Carlos Menem lo cedió al capital privado. *

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