Energía nuclear divide a los verdes alemanes
El histórico «no» a la energía nuclear que el jefe del gobierno alemán, Gerhard Schroeder, acordó con los industriales del sector, dividió al Partido Verde y amenaza el futuro de la coalición que forma junto a los socialdemócratas.
La abolición de la energía nuclear en un plazo de 20 años –cuando las centrales existentes en el país sean cerradas–, será el tema central del congreso que realizarán los Verdes la semana próxima en Munster, que puede llegar a significar la ruptura del histórico partido ecologista alemán.
El ala dura de la formación Verde critica en especial que el acuerdo no fija fecha para el cierre de la última planta nuclear en Alemania y que ninguna de las centrales será cerrada durante la actual legislatura que concluye en setiembre de 2002.
Ambos puntos son considerados por los Verdes más aguerridos como una capitulación frente a los industriales.
Por su parte, los verdes «moderados» temen que la posición intransigente del «ala dura» termine por provocar la salida de la formación ecologista del gobierno con los socialdemócratas.
Los más preocupados son Fritz Kuhn, representante del ala moderada y candidato a uno de los puestos de dirigente del partido y Renate Kuenast, líder de los Verdes de Berlín y también candidata al liderazgo del partido.
Kuenast defendió el acuerdo al considerar «irresponsables» los intentos de dividir el partido y advirtió que la ruptura de la coalición de gobierno con la SPD no sería una alternativa y no serviría a la causa del abandono del átomo.
La principal detractora del acuerdo entre Schroeder y los industriales, que prevé el cierre de las centrales después de 32 años de actividad, es Antje Radcke, una de las dos presidentas y vocero del Partido Verde.
Radcke anunció ayer que no se presentará como candidata al liderazgo verde en el caso de que el Congreso del viernes y el sábado próximos apruebe el acuerdo de Schroeder con los industriales.
Para Radcke, el acuerdo no es compatible con las posiciones de los ecologistas, algo que comparte el ministro de ambiente, el verde Juergen Trittin, uno de los más «duros» de la formación ecologista. La otra copresidenta del partido Verde, Gunda Roestel, por el contrario, es completamente favorable al acuerdo que definió de «histórico».
Los moderados temen que las discrepancias sobre la cuestión nuclear, uno de los temas que originó el nacimiento del Partido Verde, fracturen a los ecologistas y lleven a la pérdida del significativo puesto en el escenario político alemán conquistado por la formación con años de lucha para salvaguardar el medio ambiente.
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