Belgrado y Montenegro se inculpan

Acusaciones recíprocas por atentado en Serbia

Draskovic, de 53 años, fue alcanzado por dos balas que le hirieron ligeramente mientras estaba sentado en su casa en Budva, en la República de Montenegro.

El viceministro del Interior montenegrino, Vuk Boskovic, afirmó el viernes que sus agentes habían identificado a los responsables del atentado y sus mandantes, e indicó indirectamente que la orden había llegado de Belgrado, pero no proporcionó desde entonces informaciones suplementarias.

En cuanto a Draskovic, sostuvo que «Serbia es un Estado terrorista gobernado por bandidos», una suerte de «Irak de los Balcanes», y dijo que Milosevic y sus acólitos «han transformado este país en un campo de concentración en el que no existen más leyes ni hay más ni un sistema judicial ni nada de nada».

Su esposa Danica, sin pelos en la lengua, al ser interrogada sobre los posibles mandantes del atentado del que fue víctima su marido, dijo directamente «Slobodan Milosevic y su esposa, Mira Markovic».

No es la primera vez que Draskovic es víctima de extraños incidentes: el 3 de octubre, en un misterioso accidente automovilístico del que se salvó por milagro murieron cuatro de sus colaboradores.

La semana pasada, los guardaespaldas del dirigente opositor fueron detenidos por posesión ilegal de armas, cuando Draskovic regresó de la capital rusa, donde se había reunido con las autoridades locales para que apoyen el proceso de reformas políticas en Serbia.

El presidente de Montenegro, Milo Djukanovic, su premier Filip Vujanovic y el ministro del Interior Vukasin Maras –quien ha ofrecido su renuncia al cargo tras el atentado– visitaron ayer a Draskovic en su residencia, pero precisaron que se trataba de una «visita privada» y sin hacer declaraciones a la prensa.

Y si en Montenegro, directa o indirectamente, se indica a Milosevic como el mandante del atentado, desde Belgrado la interpretación de los hechos es del todo diferente.

La agencia de prensa oficial Tanjug, por ejemplo, afirmó en una nota que se trató de un supuesto atentado, que bien podría ser una «puesta en escena» para acusar a Belgrado del hecho.

La agencia yugoslava subrayó que es «muy extraño» que los atentadores dispararan siete balazos a través de la ventana de Draskovic y lograran sólo rasparle una oreja y la sien.

Pero el ministro federal de Telecomunicaciones, Ivan Markovic, fue aun más lejos, al afirmar que detrás del ataque no se encuentra Milosevic sino «Madeleine Albright, Milo Djukanovic y los terroristas de Otpor (Resistencia)», el grupo de estudiantes que organizan las manifestaciones de protesta contra el gobierno de Belgrado.

Montenegro es la única república que ha quedado vinculada con Serbia en la federación yugoslava, y las relaciones entre los países se han vuelto tensas desde la elección a la presidencia de Djukanovic.

Djukanovic mantiene el diálogo con el Occidente, para evitar que su país sufra las consecuencias del embargo internacional impuesto a Milosevic tras la guerra.

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