La Revolución de los Claveles
El actual gobierno de centro derecha ha puesto las conmemoraciones bajo el signo de la «evolución», intentando borrar la «r» de revolución. «Abril es la evolución», proclaman miles de carteles adornados con cuatro claveles, a los que manos anónimas han agregado la «r» ausente.
El gobierno quiere ante todo insistir ante los jóvenes, que no han conocido la dictadura ni el 25 de abril, sobre las profundas transformaciones económicas y sociales que ha vivido Portugal después de 1974.
«Es una tontería», zanja el ex presidente socialista Mario Soares, protagonista de primer plano luego del 25 de abril. «No fue una evolución, sino una revolución», declaró a la AFP. «En realidad, lo que desean es una involución», ironizó.
Soares recordó que el ex primer ministro Marcello Caetano, derrocado por la Revolución de los Claveles, prometió «la evolución en la continuidad» cuando asumió la sucesión del dictador Antonio de Oliveira Salazar, en 1968. Pero «sólo hubo continuidad», dijo.
El 25 de abril «todo cambió, el presidente, el gobierno, la policía, las estructuras del Estado». Desde el primer día, «los tres pilares del régimen, la policía política, la censura y el partido único, fueron derrocados», indicó.
El presidente del parlamento, Joao Bosco Mota Amaral, miembro del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha), mayoría en el gobierno, decidió sin embargo celebrar «el acto revolucionario» fundador de la democracia portuguesa. «No hay duda de que el 25 de abril de 1974 fue un acto revolucionario, una ruptura con la dictadura y la fundación de un nuevo poder», declaró la semana pasada.
«Hablar de evolución sin hablar de revolución es una gran deshonestidad intelectual», declaró a la AFP Vasco Lourenço, uno de los dirigentes del movimiento de los capitanes. «El 25 de abril fue efectivamente una ruptura con un sistema, una revolución que dio paso a una evolución positiva», precisó.
A lo largo de la semana, una serie de iniciativas, debates, exposiciones, espectáculos, suplementos de periódicos, ceremonias oficiales, rinden homenaje al movimiento de capitanes que, hace 30 años, derrocó casi sin efusión de sangre a un régimen dictatorial corroído por 13 años de guerras coloniales.
Además de la tradicional manifestación del 25 de abril, las ceremonias estarán marcadas por una sesión solemne, el domingo, en la Asamblea de la República.
El presidente del parlamento, que quiere también celebrar la descolonización, ha invitado a responsables parlamentarios de Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Cabo Verde, Sao Tomé y Príncipe, que accedieron a la independencia después de 1974, así como de Timor-Leste, que se independizó de Indonesia en 2002. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad