La de Blumberg es una presión democrática

Presidente Kirchner: "No se puede construir sin memoria"

«Es absurdo. En todo el mundo, todavía se está buscando y juzgando a criminales del nazismo». Y además, «toda esta impunidad que tenemos que se generó en las fuerzas de seguridad (es) porque se les permitió en el pasado hacer cualquier cosa».

La cuestión de la seguridad está colocada en la agenda oficial, con más fuerza que nunca después que un gran movimiento ciudadano salió en respaldo de Juan Carlos Blumberg, cuyo hijo fue asesinado tras su secuestro.

El jueves volvió a convocar a una multitud frente a los tribunales para pedir una justicia eficiente, que aplique las leyes. Esta vez estuvo acompañado por sectores piqueteros que lo respaldan en su dolor, no comparten algunas de sus propuestas de seguridad y con su presencia han querido patentizar que no deben haber víctimas reconocidas entre los hijos de capas acomodadas. Hay piqueteros asesinados donde la justicia es morosa o cómplice y quieren que Blumberg los sume en su prédica.

Ya se sabe que hay sectores progresistas o de izquierda que ven el fenómeno Blumberg como un movimiento de presión que le hace caldo gordo a la derecha. Kirchner le dijo a «Debate» que es «presión genuina, democrática, y además, lo que debo valorar de Blumberg es que, en el dolor, salió a proponer ideas para el futuro».

Blumberg anunció que habrá más movilizaciones y que una de ellas puede ser frente a la Casa de Gobierno, habrá que ver con qué objetivos.

Presiones del gran capital y prensa

Kirchner habló con el semanario de todas las cosas. Advirtió que «acá hay sectores concentrados de la economía que presionan, los que manejan algunos de los servicios públicos privatizados, que se mueven permanentemente». Pero entre los ciudadanos sencillos  precisó  «encuentro siempre una tendencia de solidaridad permanente».

Esta postura presidencial se refiere al tema energético y dijo que «desde 1996, las empresas privatizadas no invierten. Tenían ganancias, porque las tarifas estaban en dólares (años de la convertibilidad) transferían ingresos hacia afuera. Eso nadie lo dice. En los grandes medios de información no se dice».

A propósito, el Presidente (y altos funcionarios) se han quejado en ocasiones sobre cómo deciden algunos medios su línea editorial. Incluso las entidades que nuclean a dueños de diarios manifestaron conocer que existen presiones. Incluso la SIP reclamó por ese supuesto y la cuestión estuvo a punto de provocar un debate, el jueves, en la cámara alta.

La organización Periodistas que integran profesionales destacados no emitió juicio, aunque internamente lo discutió, porque entiende que no hay hechos oficiales que afecten el trabajo periodístico y la libertad de expresión.

Kirchner, en el reportaje comentado, reconoció que con Eduardo Duhalde, hombre fuerte del peronismo bonaerense (y algo más) «tenemos, en muchos temas, visiones diferentes» pero el ex mandatario está a cargo de una tarea clave dentro de Mercosur donde comparten criterios. De todas maneras, sobre esas divergencias hay especulaciones periodísticas a granel.

Lo mismo sobre la cuestión energética que daña las relaciones con Chile por haberse suspendido la provisión de gas.

Crisis energética por falta de inversión empresaria

Kirchner aclara en el reportaje que todas las normas internas «determinan que sólo se puede exportar si está abastecido el mercado» doméstico. Dice que se lo transmitió así al presidente Ricardo Lagos y que le dijo además que «no hay que enojarse con la Argentina. Lo que pasa es que los que firmaron estos acuerdos de exportación deberían haber pensado bien cuál era la capacidad que se tenía de producción… Lo que debería hacer el gobierno chileno, y lo que tenemos que hacer nosotros, es decir a las empresas que exportan, Repsol, Total, que produzcan más, que inviertan más y que generen más. Porque si ellos formaron contratos que decían que iban a mandar tanto gas a Chile, que lo cumplan…».

Al referirse a la situación económica, Kirchner dice que se crean cerca de 80 mil puestos de trabajo mensuales y que lo «importante es que se ha quebrado la tendencia en cuanto al crecimiento de la pobreza y la indigencia, pero todavía es alta».

A su juicio, poco a poco se va recomponiendo la «burguesía nacional con pujanza, especialmente en el interior. Aunque está conforme con los avances en terreno económico, porque «hemos salido del fondo, del infierno, no hay que equivocarse. La Argentina debe 170 mil millones de dólares… 91 millones en default» y «tiene para el 2005 y 2006, cerca de 6 mil millones de dólares de nuevos bonos que se emitieron para salir de la convertibilidad por la devaluación».

Son palabras que repitió en otros sitios, que es una crítica implícita a Duhalde, porque durante su interregno ocurrieron esas cosas.

En materia internacional subrayó que «construir el foro de países de América del Sur, construir por primera vez un diálogo directo y orgánico con la Unión Europea, que es fundamental, central».

Con EEUU propugna «relaciones serías, responsables y útiles para la Argentina», no «carnales», como en tiempos de Carlos Menem. «Pero jamás haríamos un ideologismo cerrado de estas relaciones de poder entre países».

¿Y en política? Dijo a «Debate» que lo que busca es «que el justicialismo, convergiendo con fuerzas progresistas, con fuerzas de centroizquierda, pueda construir una alternativa de gobernabilidad, que permita en la pluralidad y el consenso reconstruir la Argentina».

Dentro y fuera de su partido, no existe esa misma mirada. *

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