Corea del Norte: al menos 150 muertos
Centenares de personas murieron y miles sufrieron heridas en el estallido de dos trenes cargados con explosivos ocurrido en Ryongchon, Corea del Norte, según diversas fuentes, que no atinan a dar precisiones sobre la magnitud del desastre.
Ann O’Mahony, directora regional de la organización humanitaria irlandesa Concern, que se encuentra en el país, habló de al menos 150 muertos, pero las cifras pueden ser mucho peores.
En efecto, el embajador británico en Pyongyang recibió un informe del Ministerio de Exteriores de Corea del Norte según el cual «son centenares los muertos y miles los heridos», anunció en Londres un portavoz del Foreign Office.
En ciudades chinas cercanas al lugar de la tragedia los hospitales fueron alertados sobre la llegada inminente de «miles» de heridos.
Según la reconstrucción de O’Mahony, dos trenes cargados con dinamita, probablemente destinada a ser usada en las minas, chocaron y mientras los obreros intentaban separar a los convoyes, algunos cables eléctricos cayeron sobre los vagones y generaron la terrible explosión.
Las autoridades anunciaron que mañana permitirán una misión en el lugar de las organizaciones internacionales que actúan en Pyongyang.
La explosión, violentísima según los testimonios obtenidos, derribó todos los edificios que rodeaban a la estación de Ryongchon, a 25 kilómetros del río Yalu, que marca la frontera entre China y Corea del Norte.
La tragedia ocurrió nueve horas después de que, por la estación, pasara el tren blindado de Kim Jong Il, presidente norcoreano que regresaba de una visita a China, donde estuvo tres días para discutir su controvertido programa nuclear y para pedir ayuda económica al gran país asiático, principal aliado de su gobierno.
Según fuentes de los servicios de información surcoreanos, siempre atentos a lo que ocurre en Corea del Norte, el lapso transcurrido entre uno y otro hecho permite excluir la hipótesis de un atentado contra Kim, que fue formulada por disidentes norcoreanos exiliados.
A más de 24 horas de la tragedia, los medios de información oficiales aún no habían dado la noticia a los habitantes del país.
En cambio los diarios, la televisión y las radios, todos medios rigurosamente controlados por el gobierno, dedicaron un gran espacio a la cobertura de la visita a China de su presidente.
Corea del Norte pidió rápidamente ayuda a la comunidad internacional. *
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