"Hay que echar a Kirchner"
Del encuentro participó el Bloque Piquetero Nacional –integrado por el Partido Obrero (trosquista), el Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) de tendencia guevarista, el Movimiento Territorial de Liberación (MTL) cuyos cuadros responden al Partido Comunista y el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), que conduce Raúl Castells, que se proclama partidario de León Trotsky así como otras organizaciones de desocupados y sindicales.
Días atrás, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de impronta maoísta, aunque parezca un arcaísmo, también dispuso un duro plan de lucha, similar al de la VI Asamblea Nacional, dando así fin a un tiempo de «crítica constructiva» con el gobierno, y dividiendo aguas con la Federación de Tierra y Vivienda, la más voluminosa agrupación piquetera que mantiene buenos lazos con Kirchner.
«Vamos a echar a Kirchner y a cada gobierno de las intendencias hasta lograr instalar un gobierno piquetero», tronó Castells, aunque el tono de su discurso no fue el del resto, en ese objetivo.
Los piqueteros radicalizados suponen que el gobierno de Kirchner entró en tiempos de crisis y han decidido golpearlo desde varios frentes. Así lanzaron la noche del domingo un ambicioso plan de lucha que incluye, entre otras medidas, cortes de rutas, bloqueos en los peajes de las autopistas y una gran marcha federal.
El vocero de este sector, el dirigente del Polo Obrero, Néstor Pitrola, acaba de tener un serio revés: perdió 80 a 20 en las elecciones del gremio gráfico donde fue reelecto el histórico peronista, Raimundo Ongaro que en los 60, fundó la CGT de los Argentinos, el mayor intento antiburocrático hasta hoy.
Lo más novedoso es la decisión de sumarse a la marcha que el jueves encabezará Juan Carlos Blumberg para pedir seguridad y justicia. Blumberg, padre del joven Axel, logró el 1 de abril reunir a más de 150 personas reclamando mayor acción contra la inseguridad.
Esa movilización cambió la agenda oficial. Y obligó a Kirchner a acelerar medidas contra la inseguridad. De todas maneras, desde la derecha leyeron a la multitud en la calle como diferenciándose del gobierno y basta escuchar a sus referentes periodísticos como Mariano Grondona y Bernardo Neustadt.
Pero la izquierda radicalizada cree que las capas medias pueden volver a unirse a los piquteros y por eso se propone a participar de la nueva concentración de Blumberg, este jueves, esta vez para exigir que el Poder Judicial aplique sin cortapisas las leyes. «Compartimos el reclamo contra las mafias policiales y políticas», afirmó Pitrola. Los piqueteros acordaron llevar a la movilización sus banderas, a pesar de que Blumberg pidió que no se mostraran insignias en el acto.
Mañana inician el plan mediante cortes en los principales accesos a la provincia de Buenos Aires y bloquearán los peajes en las autopistas provinciales. Los desocupados denuncian que el gobierno de Felipe Solá dio de baja cerca de 26 mil subsidios sociales.
En la agenda piquetera también figura la realización de un acto, el 1º de mayo, en la Plaza de Mayo y en lugares característicos en las capitales provinciales. Además, el mes próximo habrá cortes en las rutas nacionales para reclamar la ampliación de los cupos de beneficiarios de los planes sociales y el aumento al doble del monto (de $150 a $300).
La medida más fuerte, sin embargo, está prevista para la segunda semana de junio: los piqueteros planean una marcha federal desde distintos puntos del país, que finalizará en la Plaza de Mayo, donde esperan convocar a 70.000 manifestantes. Los piqueteros también anunciaron la toma de fábricas que se encuentren cerradas y la ocupación de tierras fiscales.
Por su parte, el gobierno ratificó que no va a modificar la política de no reprimir la protesta social, pero advirtió a Castelles que podría ser llevado a los tribunales.
Parecía que ante el hecho de que vastos sectores de la sociedad expresaron su rechazo a la metodología de protesta de cortes de rutas o calles, los piqueteros buscarían otros estilos o métodos. Pero en el debate interno se impuso nuevamente la línea de confrontación porque creen que el momento político actual, en el que diversos observadores interpretan que finalizó la «luna de miel» del Presidente con la sociedad, es propicio para recuperar protagonismo.
«Ha pasado el peor momento del movimiento piquetero; ahora toda la sociedad está ganando las calles», expresó Pitrola, y citó como ejemplos la movilización de Blumberg, a principios de mes, y las marchas en San Luis y Santiago del Estero contra esos gobiernos provinciales. *
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