El presidente Bush lamenta la retirada de Irak de los soldados de España

Sadr insta a no atacar a españoles

«Llamamos a garantizar la seguridad de las tropas españolas hasta su partida, mientras estas fuerzas no cometan agresiones contra el pueblo iraquí», declaró a la AFP Qais al-Jazaali, colaborador de Sadr. «Los otros países que enviaron tropas (…) son llamados a seguir el ejemplo de España y a retirar sus fuerzas para salvar la vida de sus soldados», agregó.

Durante una conversación telefónica, Bush expresó su desacuerdo al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Le pidió que «la retirada española se haga de forma coordinada para no poner en peligro a las demás fuerzas de la coalición en Irak», declaró el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Sobre este tema, el general norteamericano Mark Kimmitt, jefe adjunto de las operaciones militares en Irak, afirmó que el repliegue no causará «un vacío» porque «se hará con orden». Anteriormente, un responsable de la coalición restó importancia a las repercusiones de esta retirada sobre el terreno, asegurando que «no planteará un gran problema».

Zapatero ordenó el domingo, conforme a sus compromisos electorales, la retirada de Irak de los 1.432 militares españoles, en su mayoría apostados en Diwaniya (centro), cuyo regreso podría escalonarse en cincuenta días.

Por otra parte, la coalición dirigida por Estados Unidos anunció el lunes un acuerdo con varios responsables locales para reducir la tensión en la ciudad sunita de Faluja, a 50 km al oeste de Bagdad.

Este pacto prevé sobre todo patrullas conjuntas con las fuerzas de seguridad iraquíes, una amnistía para las personas que entreguen armas pesadas, el acceso a los hospitales y una serie de disposiciones para el entierro de los muertos.

El jefe de la diplomacia italiana Franco Frattini anunció el lunes que se estaba negociando para intentar conseguir la liberación de los tres italianos retenidos como rehenes en Irak y agregó que habían notado signos «de apertura».

En la ciudad chiíta de Najaf (centro), está previsto que varios responsables estadounidenses se reúnan con colaboradores de la oficina de Sadr. La milicia de Moqtada Sadr mantiene el control en el interior de Najaf, donde los peregrinos conmemoraban la muerte del profeta Mahoma, mientras que las tropas de la ocupación seguían concentradas a las puertas de esa ciudad santa. En cambio, las tropas estadounidenses y los partidarios de Sadr se enfrentaron el lunes en Kufa (centro de Irak) y Sadr City, a las afueras de la capital.

En Bagdad, la embajada de Suecia fue blanco ayer lunes de un obús que estalló en el jardín, sin dejar víctimas. El administrador civil estadounidense en Irak, Paul Bremer, consideró que las fuerzas iraquíes no estarán en condiciones de garantizar solas la seguridad del país después de la transferencia de la soberanía el 30 de junio.

Sin embargo, resulta «muy difícil cambiar» la fecha del 30 de junio para el traspaso de poder, afirmó el secretario general de la ONU Kofi Annan, en una entrevista publicada el lunes. Partiendo de esta fecha, Bremer retomó buena parte de las propuestas del enviado especial de la ONU en Irak, Lakhdar Brahimi, aceptando la intervención de la ONU después de esa transferencia de soberanía.

Por primera vez, Sadr se pronunció en favor de que la ONU envíe una fuerza de mantenimiento de la paz a Irak, bajo condiciones, aseguró uno de sus colaboradores.

Bush anunció ayer lunes que John Negroponte, actual embajador ante la ONU, será el embajador estadounidense en Irak. *

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