Cuerno de Africa: listo cese del fuego

Asmara, ANSA

En un clima de nerviosa expectativa por la firma del acuerdo de cese del fuego con Etiopía, fijado para el domingo, Eritrea comenzó a hacer un balance de la guerra entre esos dos países pobrísimos del norte de Africa y advirtió sobre una posible catástrofe humanitaria. El balance de los organismos internacionales es dramático: los desplazados por la guerra, sobre todo mujeres y niños, son más de un millón; las víctimas de la sequía suman 335.000 y los eritreos cuya supervivencia depende de la asistencia internacional constituyen un tercio de la población del más joven de los países africanos.

El coordinador de la ONU en Eritrea, Simon Nhongo, dijo que la asistencia asegurada hasta el momento está muy por debajo de las necesidades y apremió a los organismos internacionales a movilizar mayores recursos para evitar que la situación se transforme en una verdadera catástrofe humanitaria. Para tener una idea de las dimensiones de las operaciones de auxilio, basta una visita, por la mañana, al aeropuerto de Asmara, donde el puente aéreo organizado por la ONU asumió un ritmo incesante a pesar de la precariedad de las pistas de aterrizaje en el pequeño aeropuerto sobre el altiplano.

Las ayudas humanitarias que llegan a Asmara son transportadas con camiones a los territorios ubicados en el sur y el norte de la capital, donde están concentrados los desplazados por la guerra.

La situación más dramática es la de los más de 550.000 civiles eritreos que en la primera semana de guerra, a mediados de mayo, fueron obligados a abandonar la llanura occidental frente a la avanzada de las tropas etíopes que ahora ocupan varias localidades en la ribera meridional del río Gash. Las operaciones de auxilio se transformaron en una carrera contra el tiempo: la estación de las grandes lluvias está a las puertas y miles de personas podrían quedar aislados en los campamentos más remotos.

La comisión para la ayuda a los refugiados reunió ayer en Asmara a los representantes de las agencias de la ONU, los países donadores y organizaciones no gubernamentales para examinar detalladamente la situación.

La emergencia humanitaria en Eritrea está destinada a durar al menos un año y se agravará con la pérdida de las cosechas provocada por la guerra, sobre todo en la llanura occidental, considerada el granero del país.

La crisis amenaza no sólo a los desplazados y a las víctimas de la sequía sino también al resto de la población, a causa de la parálisis de las actividades económicas.

Otra terrible consecuencia del nuevo conflicto etíope-eritreo serán los miles de inválidos de guerra que necesitarán asistencia a su regreso del frente.

Según el organismo de coordinación eritreo, para hacer frente a la emergencia provocada por la guerra se necesitarán unos 190 millones de dólares de aquí al año próximo.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje