La puñalada de Sharon-Bush contra el pueblo palestino
Bush dio su pleno apoyo al plan de Sharon, tras su reunión en la Casa Blanca el miércoles 14. Ya lo había anticipado en su conferencia de prensa del día anterior. Como viene su cediendo sin excepción en todos los ámbitos, ambos se unieron contra el pueblo palestino. Lo que la propaganda presenta como una retirada israelí de la franja de Gaza significa en realidad: 1) la transformación de la franja de Gaza en una gran prisión aislada; 2) la anexión definitiva de territorios palestinos de Cisjordania, donde seguirán instalados a perpetuidad múltiples asentamientos israelíes; 3) el mantenimiento del muro del apartheid, que implica el robo de porciones considerables de territorio palestino; 4) la virtual anexión de Jerusalén este, territorio palestino que éstos proyectan como capital de su futuro Estado.
Gaza, un nuevo bantustán
El liderazgo palestino expresó su rechazo total al plan y asegura que pondría fin al proceso de paz en la región.
Bush calificó de «iniciativa histórica y valiente» el proyecto de eliminar ciertas instalaciones militares y las colonias de la franja de Gaza. Lo que omitió es que Israel seguirá controlando las fronteras de esta región con Egipto, así como todo su espacio aéreo, terrestre y marítimo. No es una retirada. La franja se transforma en un bantustán, al antiguo estilo sudafricano. Los palestinos se verán impedidos de ejercer su soberanía integral sobre su propio territorio.
El martes 13, antes de volar a Washington, Sharon visitó un asentamiento judío en Jerusalén este y dijo que Israel mantendrá bajo su control «para toda la eternidad» (palabras textuales) seis bloques de colonias en: Maale Adumin, Kiryat Arba, Gush Etzion, Ariel, Givat Zeev y una implantación en Hebrón. A cambio prometió la evacuación de cinco pequeñas colonias ilegales en Cisjordania.
Al mismo tiempo, según Radio Israel, Sharon reiteró su determinación de retener la parte del este de Jerusalén, asumida por los palestinos como capital de su próximo estado independiente.
La anexión de territorios palestinos se complementa con el mantenimiento del muro del apartheid (o de la segregación, o de la vergüenza) consustancial al plan de Sharon y que éste ordenó completar a ritmo acelerado en toda su extensión, Jerusalén incluido. El muro significa la confiscación de territorios que la Autoridad Palestina estima en el 58% de las tierras de la ribera occidental, además de aislar a los palestinos de sus cultivos y de transformar su vida diaria en un martirio por los vejámenes en los puestos de control militar.
El hecho de que Bush dijera que la barrera «debe ser temporaria antes que permanente» es apenas una muestra más de cinismo e hipocresía. Va a ser tan temporaria como la muralla china.
Sobre los refugiados palestinos, que suman millones, Bush estimó que deberían retornar al Estado palestino, y no a Israel. Como no hay Estado palestino (y con estas medidas se aleja cada vez más), los refugiados, que en su mayoría han sido expulsados y despojados de sus bienes, continuarán en esa situación por tiempo indefinido.
Según el presidente sería «irrealista» volver a la situación de 1949, porque las realidades en el terreno y en la región cambiaron enormemente. «Se trata de un hecho significativo –anota un comentarista– porque Israel capturó Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén oriental en la guerra de los 6 días de 1967″. O sea que gran parte de esas regiones seguirán en manos israelíes, como fruto de su política de anexión. Tal es el propósito de Sharon, convalidado por Bush en todos sus términos. El primer ministro Ahmed Qorei opinó que es lo mismo que si alguien desde fuera decidiera que una parte del estado de Texas se entregara a China.
Liquidación del proceso de paz
La «hoja de ruta» quedó totalmente fuera de foco. Del cuarteto (ONU, Rusia, Unión Europea y EEUU), queda sólo este último, que hace y deshace a su gusto. El buen deseo de Kofi Annan de que la salida de Gaza sea el primer paso en la «hoja de ruta» son palabras al viento, en la medida en que el plan Sharon «es una receta para destruir el proceso de paz», como señaló el negociador palestino Saab Erekat. Se ha dicho que «Bush y Sharon tratan de proteger mutuamente su destino político», amenazados por la investigación sobre el 11/9 y por las denuncias de corrupción, respectivamente. Pero al hacerlo han perpetrado «una acción ilegal en beneficio de la ocupación, la política de asentamientos y el muro de segregación ilegal», como se dijo desde la Autoridad Nacional Palestina, lo que compromete gravemente el futuro de la paz y el destino de la convulsionada región.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad