El líder rebelde chiíta anunció que no disolverá su milicia que combate a las tropas invasoras

Sadr no quiere acuerdos con EEUU

Lo hizo al ofrecer un sermón en una mezquita de Kut, ciudad cercana Najaf, sur de Irak, donde está refugiado y escenario ayer de violentos enfrentamientos entre sus milicias y soldados estadounidenses en un puente del río Eufrates, en el que murieron cinco iraquíes, según el ejército norteamericano.

Unos 2.500 soldados estadounidenses se encuentran en el desierto, en las afueras de Najaf, esperando una orden para atacar a las milicias de Sadr que controlan la ciudad. «No permitiremos a las tropas de ocupación entrar en Najaf y en sus lugares santos, por cuanto éstos les están prohibidos por nuestra religión. Estas tropas están aquí para quedarse años y están consolidando sus posiciones, por lo tanto no sirve de nada intentar compromisos», dijo.

«Yo quiero el martirio. Ayúdenme a permanecer paciente y firme y sepan que esta guerra está dirigida contra la confesión de ustedes», agregó el joven dirigente religioso dirigiéndose a sus seguidores.

Sadr elogió a su milicia, el «heroico Ejército del Mehdi», puntualizando que, contrariamente a lo que piden los norteamericanos, no tiene intención de disolverla.

El dirigente chiíta pidió que sean «juzgados quienes agredieron a civiles en Falluja (ciudad rebelde sunnita) y que dispararon sobre manifestantes desarmados».

Mientras Sadr se encontraba en Kufa para dirigir la plegaria del viernes, violentos enfrentamientos estallaron entre su milicia y las tropas norteamericanas.

Según algunas fuentes, luego volvió a Najaf, la otra ciudad santa chiíta asediada por las fuerzas norteamericanas, que quieren capturar al jefe de los rebeldes «vivo o muerto». Por su parte, un vocero del ayatolá Ali Al Sistani, el máximo dirigente chiíta del país y hasta ahora el más moderado, dijo en Kerbala, también durante la plegaria del viernes, que las dos ciudades santas (Kerbala y Najaf) están «más allá de la línea roja» para los estadounidenses.

En el marco de los enfrentamientos cotidianos, tres iraquíes murieron esta mañana en el ataque a un convoy de soldados norteamericanos sobre el camino entre Hilla (centro de Irak) y Kufa.

Fuentes hospitalarias de Najaf, localidad cercana a Najaf donde se oculta el líder chiíta Moqtada Sadr, dijeron que «tres iraquíes murieron y otros siete resultaron heridos en los enfrentamientos con un convoy norteamericano».

Algunos milicianos dijeron que el ataque al convoy norteamericano fue un éxito, pero agregaron que ahora las tropas de ocupación reanudaron el ataque.

«Estamos preparando una emboscada, luego los atacaremos», advirtió un hombre con uniforme del ejército Mehdi, una milicia al comando de Sadr. En la norteña Mossul, ocho iraquíes murieron y otros 17 fueron heridos en ataques con disparos de mortero lanzados por rebeldes contra la coalición, pero que erraron el objetivo.

Lo anunció ayer el general de brigada norteamericano Mark Kimmit, vicejefe de las operaciones de la coalición en Irak.

Según Kimmit, los ataques alcanzaron un puesto de policía iraquí, una base de la coalición (sin provocar víctimas extranjeras) y un mercado popular.

Desde Irán -país con gran predicamento entre los chiítas iraquíes- el canciller iraní, Kamal Jarrazi, dijo ayer que la mediación emprendida por su gobierno no es «entre los iraquíes y los Estados Unidos», y volvió a invitar a las fuerzas internacionales que abandonen Irak.

«¿Cómo se puede mediar entre el pueblo iraquí y los ocupantes?» dijo Jarrazi, citado por la agencia IRNA.

«El legítimo pedido del pueblo iraquí es que las fuerzas de ocupación dejen Irak», agregó.

El ministro de Exteriores afirmó que «lo mejor que las fuerzas de ocupación pueden hacer es transferir el poder al pueblo iraquí lo más pronto posible». *

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